1.2.07

La ficción suspende la realidad

Norma Aleandro, actriz argentina: "No es importante por qué llegué al teatro sino por qué me quedé". Y contesta, antes de la repregunta: "Porque es el oficio más divertido y más viejo del mundo. El de los contadores de cuentos primitivos. No había chamán que no lo usara, era parte de los rituales para tener menos miedo, para poder reírse y alivia la vida, para aprender cosas nuevas, para aceptar lo diferente". ¿Sigue sirviendo para lo mismo? "Sí", afirma Aleandro sin dudar, "el público cuando compra una entrada compra una ilusión. Yo no creo, como dice Vargas Llosa, que el arte esté hecho de 'mentiras verdades'. Para mí, la ficción suspende la realidad ordinaria y te invita a vivir otra, no menos real. El teatro es una caja mágica, de la cual uno puede hacer surgir cosas, como los magos. Nunca te cansas de mirar a un mago si es bueno. El truco ya lo has visto o te lo contaron, pero te quedas allí, pasmado como un niño, esperando la maravilla". (El País, Cultura, 31-01-07, pp. 49 )
Bien pensado.

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