“Los mandamientos pasan de diez. Si Moisés bajara hoy del Monte Sinaí, no tendría suficiente con dos tablillas para plasmar los mandamientos divinos. Necesitaría al menos una más para incluir los nuevos pecados señalados por el Vaticano: consumir drogas, acumular excesiva riqueza, dañar al ambiente y hacer experimentos genéticos dudosos. (…)
"Uno no ofende a Dios sólo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo", dijo Gianfranco Girotti en referencia al texto que, según la Biblia, dictó Yahvé a Moisés, "sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica con drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social".
Los nuevos pecadores están por todos lados y esta campaña de sensibilización se debe a la "disminución del sentido de culpa", según señala Girotti.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 11/03/2008, p. 52)
“Cuando el dinero es inversión y no pecado. La Iglesia rentabiliza el 'cepillo' a través de sociedades financieras que actúan en Bolsa.
La Iglesia católica acaba de calificar como pecado "acumular excesivas riquezas". Pero la jerarquía eclesiástica no renuncia a utilizar los instrumentos financieros precisamente de los millonarios, como las polémicas sociedades de inversión de capital variable (Sicav), con una fiscalidad más que atractiva. (…)
Ahora surge el debate acerca de si sus inversiones corren el riesgo de caer en contradicción con la moralidad que pregona el Vaticano y si las sociedades que utilizan para sacarle rédito a sus ahorros podrían atribuirse precisamente a esa nueva categoría de pecadores: los ricos. (…)
En conjunto, las sociedades bursátiles del clero tienen un patrimonio de 17,79 millones de euros. La mayor de ellas, Umasges, está gestionada por Caja Madrid y su principal accionista es Mutua Umas, una aseguradora constituida en 1981 con el patrocinio de la Conferencia Episcopal. También son accionistas de la sociedad los arzobispados de Burgos y Madrid. Aunque posee acciones de compañías de gran capitalización (Telefónica, BBVA, Repsol, Ferrovial e Iberdrola), el grueso de sus inversiones se centra en lo que en la jerga se conoce como chicharros, es decir, valores pequeños, muy volátiles y de mayor carácter especulativo. Entre estos últimos se encuentran Cie Automotive, Campofrío, Viscofan y GAM. El perfil agresivo de sus inversiones también lo delata su principal inversión en renta variable extranjera, el fondo CAAM Arbitrage Volatilité, un producto de retorno absoluto (muy similar a los temidos hedge funds o fondos de alto riesgo) que aprovecha las oportunidades que brinda el universo de las obligaciones vinculadas a la inflación. (…)
Las otras dos Sicav vinculadas a la Iglesia española son Vayomer y BI Gran Premiere. La primera, con participación del Obispado de Astorga, está gestionada por el Banco Santander, mientras la segunda cuenta en su capital con presencia del Arzobispado de Oviedo y su gestora es el banco portugués Espírito Santo. BI Gran Premiere también tiene un alto perfil especulativo y cuenta en cartera con valores tan pequeños como Fersa, Indo, Inypsa, Service Point o Lingotes Especiales. Además, BI Gran Premiere, en la parte de la cartera destinada a renta variable extranjera, tiene acciones de Pfizer. Esta inversión ha levantado la polémica puesto que la farmacéutica estadounidense es el fabricante de Viagra y de anticonceptivos como Depo-Provera. Semejante estrategia de inversión iría en contra de la doctrina moral y sexual que promueven desde el Vaticano.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 16/03/2008)
La Iglesia Católica, una institución rica, castiga a los ricos, a las personas ricas. Es de suponer que a las instituciones ricas, como ella, no las castiga. Así que todos los ricos que lo sean por poseer sociedades, anónimas o limitadas, ricas no serán castigados. Sólo aquellos que guarden el dinero en el calcetín irán al infierno.
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