25.3.09

¿Lujo o hambre? ¿De verdad es ese el dilema?

"Resulta asombroso lo fácilmente que los políticos de todas las orientaciones -incluso los firmes partidarios ideológicos del mercado desregulado- han aceptado la idea de que el Estado debía rescatar a los bancos y las compañías de seguros cuando se encontraran con problemas. Pocos han estado dispuestos a correr los riesgos inherentes a la decisión de dejar desplomarse a bancos importantes. (...)

La opción de salvar a los bancos de las consecuencias de sus propios errores indica un cambio de valores, alejado de la creencia en la idoneidad máxima del mercado. Pero ¿producirá también la recesión un cambio profundo en los valores de los consumidores? (...)

En una sección de Le Figaro sobre cómo reducir los gastos propios se predijo una "revolución en los valores" y se afirmó que la gente daría prioridad a la familia por encima del trabajo. (...)

¿Podrá incluso, como propone Obama, volvernos más conscientes de las necesidades de quienes están viviendo en la pobreza real y en condiciones mucho peores que las que tendremos nosotros jamás, con o sin crisis financiera? El peligro es que de las posibilidades de un cambio real de valores se apropien, como ha ocurrido con tanta frecuencia en el pasado, quienes lo vean sólo como otra oportunidad de hacer dinero. (...)

Si las personas estuvieran preocupadas por los valores morales defendibles, no comprarían ninguna ropa de alta costura. Pero, ¿qué posibilidades hay de que Nathalie Rykiel -o las minorías opulentas de Francia, Italia o los Estados Unidos- adopten esos valores?" (PETER SINGER: La nueva vestimenta del capitalismo. El País, ed. Galicia, Opinión, 23/02/2009, p. 25 )

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