18.6.09

"La Familia" sustituye al estado... mexicano, por el narcoestado

"Esos tres elementos -la violencia extrema, la corrupción de las autoridades y una increíble presencia mística- configuran el poder de La Familia. Un poder que asusta porque, a diferencia del resto de los carteles, su objetivo va más allá del tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Quieren más. Lo quieren todo...

-Sí -admite un alto mando antidrogas-, desde luego no se trata de un cartel más dedicado al narcotráfico. La Familia aspira a sustituir al Estado.

Y basta una visita rápida a la ciudad de Morelia -la capital de Michoacán- para percatarse de que lo está consiguiendo. Las administraciones locales apenas pueden recaudar impuestos, pero, en cambio, ya son muy pocas las gasolineras, las tiendas de comestibles, los productores de aguacate y hasta los organizadores de conciertos que no pagan religiosamente su diezmo para que la mafia los proteja. No hace falta decir que los sicarios de La Familia controlan directamente los prostíbulos, las máquinas tragaperras, la piratería, la venta de armas y, por supuesto, el tráfico de drogas.

Según los datos de la policía, el cartel opera en 87 de los 113 municipios de Michoacán -la cuna del presidente Felipe Calderón- y sus tentáculos hace tiempo que dejaron de ser locales. La DEA -la policía antinarcóticos norteamericana- ha detectado ramificaciones de La Familia en 16 de sus Estados. La organización utiliza para ello a los emigrantes. Y tiene dónde escoger: Michoacán es el segundo Estado mexicano que más mano de obra exporta a Estados Unidos. Hay pueblos donde ya sólo quedan los ancianos. Pero también ellos tienen su parte en el negocio. La Familia los utiliza como rehenes: "Dile a tu hijo que te estamos protegiendo, pero que si él no colabora con nosotros, tú lo vas a pasar mal". (...)

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes... Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco.

-Yo adoctriné a 9.000 personas.

Quien habla es Rafael Cedeño... Su relato se puede parecer al que, ya desde la cárcel, pueden construir otros sicarios de La Familia. La organización -dirigida por dos tipos apodados El Chango y El Chayo- decide formar a sus cuadros de colaboradores a partir de los drogadictos que recoge por la calle. Los interna en unos albergues llamados Gratitud y los saca de la adicción. De forma paralela, implica a sus familias en el proceso. Lo que las autoridades no son capaces de hacer, lo hace La Familia. Los saca de la droga y les da una perspectiva de vida distinta basada en su biblia, los principios espirituales de El más Loco -uno de los apodos del Chayo-. Pero quiere algo a cambio. Quiere fidelidad.

"Los muchachos rehabilitados", cuenta uno de los jefes de la Policía Federal, "pasan a formar parte de la estructura criminal de la organización. Unos se dedican a la distribución de droga al menudeo. Otros son los llamados halcones. Recorren en vehículos las ciudades para informar al cartel de los movimientos de la policía o el Ejército. Hay un tercer grupo. El de los sicarios. Su cometido es secuestrar a los vendedores de droga de los carteles rivales, secuestrarlos por unas horas y hacerles una oferta: 'Si quieres vender nuestra droga, bienvenido. Si no, ya sabes...". (...)

No obstante, los mensajes de La Familia no sólo van dirigidos a los carteles rivales. También se dirigen a la población. Y, por increíble que pueda parecer, lo hacen con anuncios pagados en los principales periódicos. Su objetivo: ganarse el afecto de los ciudadanos. ¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado.

¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado. Uno de los mensajes insertados a toda página en La Voz de Michoacán y en El Sol de Morelia dice: "Nuestra misión es erradicar el secuestro, la extorsión directa y telefónica, los asesinatos por paga, el secuestro, los robos... Quizás en este momento la gente no nos entienda... Desgraciadamente, hemos recurrido a estrategias muy fuertes por parte de nosotros, ya que es la única manera de poner orden en el Estado y no vamos a permitir que esto se salga de control...". (El País, Domingo, 17/06/2009, p. 6/7)

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