17.7.09

Si el mercado laboral se hunde...

"Perfecto, el último informe sobre el mercado laboral no deja lugar a dudas. Vamos a necesitar más estímulo. ¿Pero lo sabe el presidente? Hagamos cuentas. Desde que empezó la recesión, la economía estadounidense ha perdido 6,5 millones de puestos de trabajo, y como corroboraba ese pesimista informe sobre el empleo, sigue perdiéndolos a gran velocidad. Si tenemos en cuenta los 100.000 nuevos puestos de trabajo mensuales que necesitamos para adaptarnos al crecimiento de la población, tenemos un agujero aproximado de 8,5 millones de empleos.

Y cuanto más crezca el agujero, más nos costará salir de él. Las cifras de empleo no eran lo único malo en el informe del martes, que también demostraba que los salarios están estancados y posiblemente a punto de experimentar un rotundo descenso. Es la receta para caer en la deflación al estilo japonés, que es muy difícil de superar. ¿Alguien quiere una década perdida?

Un momento, hay más malas noticias: la crisis fiscal de los Estados. A diferencia del Gobierno federal, a los Estados se les exigen presupuestos equilibrados. Y enfrentados a una drástica caída de ingresos, la mayoría está preparando salvajes recortes presupuestarios, muchos de ellos a expensas de los más vulnerables. Aparte de crear directamente mucha miseria, estos recortes deprimirán aún más la economía.

¿Y qué tenemos para contrarrestar esta espeluznante perspectiva? (...)

¿Recuerdan el plan del Gobierno de reducir drásticamente la tasa de ejecuciones hipotecarias, o su plan de conseguir que los bancos vuelvan a prestar retirando los activos tóxicos de sus balances contables? Yo tampoco.

Todo esto le resulta deprimentemente familiar a cualquiera que haya estudiado la política económica estadounidense de la década de 1930. (...)

Y como economista, añadiría que muchos miembros de mi profesión no están ayudando precisamente. Ha sido un duro golpe ver a tantos economistas con buena reputación reciclar viejas falacias -como afirmar que cualquier aumento del gasto público desplaza una cantidad igual de gasto privado, incluso cuando hay un desempleo masivo- y prestar su nombre a afirmaciones zafiamente exageradas sobre los males del déficit presupuestario a corto plazo. (Ahora mismo, los riesgos asociados con el aumento de la deuda son mucho menores que los que supone el no dar a la economía el apoyo adecuado). (...)

Los economistas del Gobierno de Obama saben qué está en juego. (...)

Lo que no sé es si el Gobierno es consciente de lo insuficiente que resulta lo hecho hasta ahora.

Éste es mi mensaje para el presidente: tiene que hacer que su equipo económico y sus políticos trabajen a favor de un estímulo adicional ya mismo. Porque si no lo hace, se enfrentará pronto a su 1937 particular." (Paul Krugman: Aquel espectáculo de los años treinta. El País, Negocios, 11/07/2009, p. 21)

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