Los 40 potentes minienclaves semifeudales, rocas coloniales y Estados transfiscales absorben 8,2 billones (con b) de euros de particulares, que generarían 178.000 millones en impuestos, según Tax Justice Network. El 13% del PIB mundial, estima la OCDE. El último G-20 dio en abril la señal para reconducir su triángulo evasión fiscal / secreto bancario / ausencia de supervisión financiera, hacia un intercambio de información con las Haciendas vecinas. No acabó con ellos, pese a proclamar que "la época del secreto bancario ha terminado". Los empuja sólo a reformarse un poco, ergo los legitima, alegan críticos radicales como Juan Hernández Vigueras (Al rescate de los paraísos fiscales: la cortina de humo del G-20, Icaria).
Quizá no es bastante, pero sí mucho." (XAVIER VIDAL-FOLCH: Paraísos fiscales: el infierno. El País, ed. Galicia, Economía, 30/07/2009, p. 24 )Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
3.9.09
Andorra, paraíso fiscal de andar por casa
"¿Por qué los paraísos fiscales son un infierno? Porque atraen a evasores de impuestos en sus países de origen, reduciendo en éstos la recaudación, que debe recaer entonces sobre los paganos habituales. Y porque han sido y son protagonistas indispensables de la actual crisis financiera internacional: acogieron y acogen a una banca en la sombra y sin control, que distribuyó las hipotecas y otros activos tóxicos empaquetados y disfrazados por la gran banca de inversión, que acabó en la quiebra y requirió el rescate ¡a cargo de los contribuyentes! Sin contar los casos de lavado de dinero supersucio (de la droga, trata de blancas, de armas y demás lindezas).
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