15.9.09

Así son los terroristas... ingleses

"Una somera aproximación al perfil sociodemográfico y las experiencias de socialización de los cuatro individuos que ya han recibido sentencias condenatorias por su concurso en la aludida confabulación resulta reveladora. Todos son varones, con edades comprendidas entre los 22 y los 28 años en el momento de su detención. Todos británicos de nacimiento, aunque tres descienden de inmigrantes paquistaníes. Hay quien procede de una familia de clase media y quien tiene su origen en estratos de la clase trabajadora. Dos de los cuatro cursaron estudios universitarios. Al menos la mitad están casados.

Todos se consideran a sí mismos devotos musulmanes y uno además es converso. Adquirieron su visión rigorista del credo islámico e interiorizaron actitudes radicalizadas en contacto con el movimiento Tabligh, algún predicador extremista y la Asociación Médica Islámica, que enviaba suministros de apoyo a las víctimas de la intervención estadounidense en Afganistán tras el 11-S. Las relaciones personales establecidas en el seno de esta entidad supuestamente benéfica y otras de índole informal que se remontan a periodos de la infancia fueron fundamentales en su incorporación a la célula terrorista. En sus respectivos domicilios, sin exclusión, al igual que en los del resto de los acusados en el mismo procedimiento penal, se halló propaganda de Al Qaeda.

¿Quiere esto decir que eran miembros de una célula independiente, constituida por musulmanes radicalizados en el seno de la sociedad británica y que pretendían actuar por su cuenta, únicamente inspirados por Al Qaeda? No parece que sea así. Abdulla Ahmed Ali, primus inter pares, y Assad Sarwar viajaron repetidamente a Pakistán entre 2005 y 2006.

El segundo, como responsable de las bombas dentro del entramado terrorista, admitió haber recibido adiestramiento para elaborar explosivos líquidos en Islamabad. Expertos contraterroristas de Scotland Yard sostienen que el entonces número tres de Al Qaeda, el egipcio Abu Ubaidah al Masri, autorizó los atentados y un agente de dicha estructura terrorista, Mohammed Gulzar, se desplazó expresamente desde Suráfrica para supervisar su definitiva concreción. (...)

combinaron elementos tanto endógenos como exógenos al Reino Unido, lo que subraya el carácter dual que puede adoptar la amenaza del terrorismo global en las sociedades occidentales. Una amenaza que emana de minorías extremistas constituidas entre musulmanes británicos y de terroristas afincados, en este caso, en Pakistán.

Una amenaza que se proyecta más desde Europa hacia Norteamérica que a la inversa. Asimismo, pone de manifiesto que, si bien una célula local puede desarrollar las capacidades necesarias para perpetrar actos de terrorismo, su alcance y magnitud se acrecientan mucho cuando establece conexiones internacionales y, en particular, con Al Qaeda." (FERNANDO REINARES: ¿Cómo iba a ser el segundo 11-S?. El País, ed. Galicia, Opinión, 14/09/2009, p. 27 )

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