El asunto más delicado que se trató durante la conferencia de la ONU (demasiado delicado para discutirlo en el G-20) fue la reforma del sistema de reserva mundial. La acumulación de reservas contribuye a los desequilibrios mundiales y a una demanda total mundial insuficiente, ya que los países ahorran cientos de miles de millones de dólares como precaución ante la inestabilidad mundial.
No es sorprendente que a Estados Unidos, que ingresa billones de dólares gracias a los préstamos de los países en vías de desarrollo (ahora casi sin interés), no le entusiasmase demasiado este debate.
Pero, le guste o no a Estados Unidos, el sistema de reserva del dólar se está deteriorando; la única pregunta es si pasaremos del actual sistema a otro alternativo de manera desordenada, o de una forma más cuidadosa y estructurada. Quienes ahora poseen grandes cantidades de reservas saben que acumular dólares es un mal negocio: poco o ningún beneficio y un alto riesgo de inflación o devaluación de la moneda, cosas que reducirían el valor real de los ahorros.
El último día de la conferencia, mientras Estados Unidos expresaba sus reservas ante el mero hecho de debatir en el marco de la ONU este asunto que afecta al bienestar de todos los países, China repetía una vez más que había llegado la hora de empezar a trabajar en una moneda de reserva mundial. Dado que la moneda de un país sólo puede ser una moneda de reserva si otros están dispuestos a aceptarla como tal, puede que al dólar se le esté agotando su tiempo." (JOSEPH E. STIGLITZ: La ONU coge las riendas. El País, Negocios, 19/07/2009, p. 16 )
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