La primera es acotar los sistemas de creación de dinero. Digo acotar porque regular se queda corto. (...)
Los mecanismos por los cuales se crea en la práctica dinero se han multiplicado exponencialmente y, lo que es más grave, se han privatizado. Bajo el cielo protector de la mano invisible, cada dólar de hipoteca subprime puede leerse que ha generado hasta 64 más en el mercado financiero de derivados. Menuda pandemia, ¿la gripe F?
En la práctica, los Estados están perdiendo los derechos de señoreaje que le reservaban el control de la moneda. La digitalización del dinero ha multiplicado su velocidad de circulación, potenciando, como se enseña en las escuelas de Economía, los efectos de la masa monetaria. (...)Lo que depende de una convención social, como lo es el dinero, exige pacto social y control público. Un control que, en este caso, o es global o no es. ¿Se ha hecho mucho? ¿Dónde está el nuevo Bretton Woods? (...)
Dos. Las consecuencias de las turbulencias financieras afectan ciertamente a los ricos, pero quien más paga los platos rotos es la economía real, y con ella clases medias y pobres. La tremenda expansión financiera de los últimos años ha sido, esta vez sí, el velo que ha camuflado una pésima distribución de la renta. Mientras los salarios reales caían, los créditos se multiplicaban. La crisis de subconsumo latente, desde que Reagan y Thatcher decretaran la muerte del pacto keynesiano para que el sistema funcionara, se ha venido amortiguando con sucesivos incrementos del crédito.
En el crack del 29 los estudiosos señalan como primera causa una pésima distribución de la renta. Hoy estamos en lo mismo. (...)
En términos políticos, lo problemático es que la distribución de la renta, o se hace vía salarios, pagando el único factor que la mayoría de la gente tiene que es su trabajo, o se hace vía impuestos, detrayendo de donde hay para llevar a donde no hay. Ambas cosas resultan harto difíciles en las sociedades posmodernas de nuestros días, en las que los avances tecnológicos y las ganancias de productividad han fracturado y transformado gran parte del trabajo por un lado, y por otro, el consumo, convertido en el modo central de vida, hace odiosa cualquier detracción de renta vía impuestos directos. Y, sin embargo, en la base de las pirámides financieras que alimentan las burbujas especulativas siempre hay una desigual distribución de la renta." (Justo Zambrana: Crisis: lo que debería ser y no es. El País, ed. Galicia, Opinión, 26/08/2009, p. 25)
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