21.10.09

Fuera del quirófano por un recibo impagado. La aseguradora Sanitas saca a un paciente de la sala de operaciones porque debía 166,44 euros

"Estaba nervioso. Le iban a operar de cataratas para tratar de salvar el último resto de visión que podría conservar en el ojo izquierdo, el único que le queda. Jesús Pérez, de 59 años, estaba el pasado lunes en el quirófano, con la vía intravenosa puesta, el oxígeno, las gotas de anestesia local y el desinfectante en torno al ojo. Listo para la intervención, programada para las 12.30. Tardaban mucho. Preguntó. "Parece que hay algún problema", contestaban las enfermeras. No le decían cuál. Al otro lado de la puerta, su mujer, Aurora Gil, no podía creerse lo que estaba pasando. "Me dijeron que lo sacaban del quirófano. Que había un recibo devuelto de 166,44 euros".

Así fue. Jesús se tuvo que volver a casa. De nada sirvieron los esfuerzos de su mujer por arreglar la situación. Al parecer, el banco había devuelto el último recibo trimestral de su aseguradora médica, Sanitas. Pero a ellos nadie los había avisado, ni el banco ni la compañía. Cuando Jesús llevaba un rato en quirófano, Sanitas llamó a la clínica oftalmológica privada, Vissum, y denegó la autorización. Aurora llamó a su hijo para que fuera a un banco a ingresar el dinero. Lo hizo a las 13.24, pero la clínica no esperó. "¡Pero si ya está pagado!", insistía ella."Me dijeron que tenían más pacientes que operar", recuerda Aurora. "Es la primera vez que estando un paciente preparado la compañía no autoriza la operación", afirmó ayer una portavoz de Vissum, cuyo relato de los hechos coincide con el de Jesús y Aurora. La pareja llegó a la clínica con un volante de Sanitas que no estaba correcto. Autorizaba la operación de dos cataratas, pero el paciente sólo tiene un ojo. Además, faltaba añadir otra técnica quirúrgica, una trabeculectomía (drenaje).

"Es muy habitual que las autorizaciones de las compañías lleguen con errores", explicó la portavoz de Vissum. En esos casos, añadió, lo que se hace es ir preparando al paciente mientras se soluciona el papeleo, de forma que no se pierda tiempo. "Nos suelen mandar la autorización correcta por fax en minutos y entonces se empieza la operación".

Parecía que el caso de Jesús era uno más. Sanitas aseguró en un principio que enviaría el fax. "Pero al rato llamaron y dijeron que no autorizaban la operación porque había un impago de recibos", afirmó la portavoz. El equipo médico esperó una hora la tramitación. Jesús, tendido sobre la camilla y preguntando qué pasaba, también. "Sin autorización, el cirujano no puede intervenir", resumió la portavoz.

"Han tratado a mi marido como a un perro por 166 euros", se lamentaba ayer Aurora en su piso del barrio de La Concepción. Ella también está enferma y ha tenido que dejar su trabajo para ocuparse de su marido, que hace ocho meses perdió el ojo derecho y la poca visión que tenía en el izquierdo a causa de una infección. Desde entonces, Jesús, vendedor de cupones de la ONCE, está de baja. Y su mujer, cuidándole día y noche. También tiene problemas de corazón. "Sin mí no puede hacer absolutamente nada. Todavía está aprendiendo a vivir sin ver nada", explica.

Suponen que, cuando llegó el recibo de Sanitas, el banco lo devolvió porque la cuenta estaba vacía. Tenían el pago domiciliado y no se preocupaban de cuándo se lo pasaban. Lo que no entienden es cómo un único recibo impagado ha podido provocar esta situación." (El País, 21/10/2009)

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