A juzgar por lo que ha declarado Nell Scovell, antigua guionista del Late show, lo ocurrido fue simple y llanamente abuso de poder, acoso sexual con la culminación de sexo consentido entre un jefe y sus empleadas.
Scovell describe su propia experiencia en la revista Vanity Fair y declara que fue contratada para el show en 1990, dos años después de enviar su primera solicitud. "¿Intentó Dave ligar conmigo? No.
¿Me prestó la suficiente atención extra como para que un compañero sospechara? Sí.
¿Era yo consciente de los rumores de que Dave mantenía relaciones sexuales con las mujeres de la plantilla? Sí.
¿Estaba yo al corriente de que otros altos cargos masculinos se acostaban con las empleadas? Sí.
¿Tenían estas empleadas acceso a información que iba más allá de sus funciones? Sí.
¿Creó todo eso un ambiente hostil de trabajo? Sí.
¿Considero que esas empleadas se beneficiaron profesionalmente de esas relaciones íntimas? Sí.
¿Me hizo esto sentirme degradada? Completamente.
¿Dije algo en su momento? Desgraciadamente, no".
Scovell abandonó su puesto porque llegó a la conclusión de que no llegaría lejos en su profesión en un ambiente tan machista." (El País, ed. Galicia, gente, 01/11/2009, p. 49)
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