2.12.09

¿La deflación? A las puertas...

"Rogoff ha llegado a proclamar recientemente que la obsesión de los bancos centrales con la inflación es una de las causas de la crisis actual. Y que una de las vías de salida de la recesión -y una forma de evitar la caída en la siniestra deflación- es fabricar una inflación notable, en torno al 6%, para impedir que la economía global se congele. (...)

La causa más habitual de una deflación es una caída importante de la demanda agregada "resultado, por ejemplo, del pinchazo de una burbuja o del aumento de la incertidumbre por motivos geopolíticos", según el servicio de estudios de La Caixa. Con los tipos de interés en el 0%, se puede convertir en una "trampa de la liquidez", en la que el mejor activo para invertir es el efectivo, sin riesgo y con alta rentabilidad real.

Pero el gran problema llega cuando se instala en las expectativas de los consumidores, que dejarán de comprarse un coche -o una vivienda, si se piensa en clave española- si creen que en el plazo de unos meses el precio de ese coche va a bajar notablemente. (...)

¿España japonesa? Hay varios factores en España que recuerdan a la trampa japonesa. "Se generó una burbuja enorme que explotó; el Gobierno ha anunciado una subida de impuestos cuando la economía ni siquiera ha iniciado el despegue; hay un claro exceso de capacidad y un declive de la demanda agravado por el repunte del paro, que aún no ha llegado a su punto álgido, y dificultades para que los empresarios ajusten vía salarios... Sin la posibilidad de usar el tipo de cambio o la política monetaria, la trampa japonesa no se puede descartar", asegura Jordi Galí, de la Pompeu Fabra. "Pero lo más grave es el desplome del índice de precios sin alimentos y energía: raya el 0% y no hay motivos para pensar que se vaya a recuperar", avisa. (...)

Guillermo Calvo dibuja un horizonte tenebroso desde Columbia: "Es difícil ser optimista con España. El crecimiento estuvo muy basado en capital barato y abundante, con poco cambio tecnológico. Las crisis anteriores, como la Gran Depresión y las que golpearon a los mercados emergentes, demuestran que el crédito es una variable que tarda mucho en recuperarse. En consecuencia, es de esperar que el crecimiento se mantendrá bajo mucho tiempo. Si a eso se le suma el aumento de impuestos y la posible alza de tipos, el panorama se oscurece aún más. En mi opinión, la situación es más seria que la trampa japonesa: España no ha demostrado tener una capacidad de exportar comparable a Japón". (...9

La puntilla la puso Krugman hace unas semanas en Argentina. "Odio esto: no me gusta la deflación, pero en España va a suceder. La pregunta es si esperan 10 años de sufrimiento o si el ajuste será rápido. Para eso se requiere una devaluación interna". En plata: un ajuste de precios y de salarios. "España debe regresar a los precios y salarios de 2000 y volver a empezar", ha afirmado el gurú Nouriel Roubini. (...)

Zombis en la costa. Una de las características de la deflación japonesa fue que el Gobierno permitió sobrevivir a bancos técnicamente quebrados -los llamados zombis-, que seguían operando pero eran incapaces de dar préstamos. El crédito es el lubricante de la economía: sin él nada funciona. Y de momento apenas ha arrancado en España y en Europa... retrasar la reestructuración bancaria "es una receta fabulosa para un desastre a cámara lenta en España". "A la japonesa" (...)

¿Pero hay o no deflación?... No y no. Juan Carlos Conesa, de la UAB, cree que se ha exagerado: "Sin alimentos y energía no existe tal deflación. Eso prueba que la caída del IPC es resultado de la evolución de los precios de la energía y las materias primas" (...)

"Nunca se debe subestimar la capacidad destructiva de algunos fenómenos", aconseja la autora del magnífico This time is different, un libro que demuestra que hay pesadillas que se repiten. Una y otra vez." (El País, Negocios, 15/11/2009, p. 7)

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