20.1.11

La complejidad de la crisis... y la simplicidad de la especulación

"La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) acaba de advertir de que los precios de los alimentos marcaron en diciembre su máximo histórico, por encima incluso de la coyuntura de la segunda mitad del año 2008. (...)

Es insuficiente: al tsunami alimentario actual hay que añadir, como hace dos años, el factor especulativo: las subidas están más basadas en un aumento de la demanda financiera que en la demanda real de los países.

Entonces, con la extensión de la crisis de las hipotecas de alto riesgo, los fondos especulativos apostaron alternativamente por los mercados de materias primas: en las operaciones a plazo de mercados como Chicago, los contratos financieros dispararon los precios.

Ahora, la relajación monetaria que existe en EE UU, motivada por la expansión cuantitativa instrumentada por la Reserva Federal, ha generado un movimiento de capitales hacia los activos de mayor rentabilidad como las materias primas.

La Gran Recesión tiene una peculiaridad distinta de otras crisis económicas: desde 2007 va mutando y cada uno de los problemas que va generando se convierte en dominante en una coyuntura concreta sin que los demás desaparezcan.

En ocasiones fue la falta de liquidez, en otras la ausencia de solvencia; a veces afecta más a la economía financiera y en otros a la real; la especulación se fija en la deuda pública, en la privada o en los precios.

Ahora regresa a las materias primas sin que se haya solucionado la anemia crediticia a las empresas y a las familias. Enorme complejidad." (JOAQUÍN ESTEFANÍA: Fuego y hielo. El País, Domingo, 09/01/2011, p. 13)

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