3.2.11

Las pensiones, Wal-Mart... y el imperialismo norteamericano

"El debate sobre las tendencias demográficas en los EEUU y otros países ricos puede describirse como un debate entre quienes se preocupan por nuestros hijos y aquellos que quieren que haya más niños.(...)

La base de la historia es que asistimos a una tasa menguante de trabajadores en beneficio de los jubilados. Eso se supone que significa que nuestros hijos y nietos tendrán una carga insoportable para mantenernos durante nuestra vejez. La historia dice que, en los EEUU, tenemos actualmente en torno a tres trabajadores por cada jubilado.

En 20 años se supone que esa proporción caerá a dos. En países como Alemania y Japón la caída es algo mayor, ya que tienen tasas de natalidad menores y, en el caso de Japón, menor inmigración. (...)

La base de esta historia ha logrado atemorizar seriamente sobre el futuro del país y del mundo a gente por lo demás sensata. Uno de los datos que debería aliviar los miedos es que la proporción de trabajadores retirados durante la década de los sesenta en los EEUU era de cinco a uno, mucho mayor que la proporción actual de tres a uno. Correcto, chicos y chicas, envejecer no es nuevo. (...)

Y, del mismo modo que actualmente nadie culpa de nuestros problemas económicos actuales a un gran porcentaje de jubilados, no hay ninguna razón para pensar que en 30 o 40 años vaya a haber ningún factor importante que haga descender los estándares de vida.

La razón por la que actualmente somos, de media, mucho más ricos incluso teniendo a mucha más población jubilada es el aumento de la productividad. La productividad ha crecido una media de más del 2% anual durante los últimos 50 años (y más de un 2,5 durante los últimos 15).

Si la productividad crece, de media, un 2% anual, en 20 años los trabajadores estarán produciendo, de media, casi un 50% más en cada hora de trabajo y, en 40, un 120% más. Esos incrementos permitirán a nuestros hijos y nietos disfrutar de una calidad de vida mucho mayor, aunque mantengan a más jubilados. (...)

Mientras que ningún economista serio discute esta aritmética básica, los catastrofistas demográficos vuelven invariablemente con historias sobre escasez de trabajadores. Es un truco barato.(...)

Como el envejecimiento aminora el crecimiento de la fuerza de trabajo, podemos esperar alguna contracción en el mercado laboral (es decir, caída del paro). Eso significa que los trabajadores pueden ser más selectivos en los empleos que eligen.

Quizá nadie quiera trabajar a medianoche en una tienda. Eso podría implicar que Wal-Mart tenga que pagar más a sus empleados y que los hoteles y restaurantes tengan que ofrecer mejores salarios a amas de llaves, botones y friegaplatos.

Mayores salarios redundarían parcialmente en mayores precios, lo que significa que podríamos tener algunas tiendas, Wal-Marts, hoteles y restaurantes menos. Los empleos menos productivos quedarían sin cubrir. Eso siempre pasa en una economía dinámica. ¿Cuál es el problema?
(...)

Por tanto, ¿cuál es el problema de tasas de natalidad menores y poblaciones menguantes? Bueno, para algunas personas acabo de describirlo. A los de arriba no les gusta pensar en un mundo en que los trabajadores puedan enviar a paseo al director de Wal-Mart.

La hipótesis de un mundo en que el común de los trabajadores disponga realmente de opciones de empleo serias (una ya lo sabemos) es una pesadilla para ellos." (Sin Permiso, 30/01/2011, citando a '
Inoculación nacionalista de miedo, sinsentido demográfico', de Dean Baker)

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