16.5.11

"Antes éramos dueños de nuestro destino. Ahora tenemos a 25.000 tunecinos circulando por Europa. No había ni que haberles permitido entrar"

"¿Acaso voy a tener que usar el pasaporte para cruzar de Aquisgrán a Maastricht?". "No, ni usted ni yo debemos esperar controles de pasaportes", le respondió con ironía el verde Daniel Cohn-Bendit. "El control será facial. Los de piel oscura o los diferentes no pasarán. Será una Europa a la carta" (...)

"Cerrar otra vez las fronteras y modificar Schengen por 20.000 tunecinos o menos es un claro ejemplo de que Europa no está sana", comentaba la excomisaria europea Emma Bonino antes de la decisión del Gobierno danés. (...)

Según datos de la UE, el número de ciudadanos no comunitarios que residían irregularmente en la UE en 2009 y fueron descubiertos rondaba los 570.000, año en que fueron repatriados alrededor de 250.000. Con el 7,3% de su población, España es el país comunitario (excepción hecha de dos bálticos por la fuerte impronta rusa) con mayor presencia de naturales de países no pertenecientes a la Unión. (...)

Ante la primavera árabe y, en particular, la guerra civil en Libia, Italia ha venido pronosticando un éxodo de proporciones bíblicas hacia Europa, y ha pedido infructuosamente ayuda a los otros socios europeos para hacer frente a la vanguardia de ese éxodo.

Como los europeos no se han conmovido con la jeremiada romana ni creen que el país esté al borde de la invasión, Berlusconi y su ministro de Interior, Roberto Maroni, pilar de la xenófoba Liga Norte, decidieron el mes pasado cortar por lo sano y conceder "un permiso temporal de residencia a los emigrantes que han manifestado su intención de ir a otro Estado" de la Unión, en confesión parlamentaria del propio Maroni, reveladora del juego sucio político con los socios comunitarios.

La Francia de Sarkozy solo necesitó 24 horas para contraatacar. Su ministro de Interior, Claude Guéant, cuestionó la legalidad de los permisos concedidos por Maroni, ordenó a sus policías que controlaran a los emigrantes sospechosos (...)

La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, niega que la llegada a Italia de los tunecinos ponga al país en situación límite y son muchas las voces en la UE que subrayan cómo la auténtica crisis migratoria es la que afrontan Túnez y Egipto con la llegada de unos 600.000 refugiados que huyen de Libia." (El País, 12/05/2011, p. 39)

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