Handelsblatt asegura que para los acreedores ha comenzado la cuenta atrás hacia la participación en una reestructuración y por lo tanto, hacia las pérdidas.
Incluso el Gobierno alemán ha empezado a conversar con los bancos, las compañías de seguros y otros fondos que poseen obligaciones griegas.
“Internamente, el Deutsche Bank ha aceptado renunciar a hasta un 20 o un 30% [...] de sus créditos y se prepara para las pérdidas. [...]Pero esta reestructuración light, ya que no hay consenso entre los Estados miembros para proceder de forma más radical, tan sólo es un paso intermedio hacia la adopción de medidas más duras. Prácticamente ningún economista recomienda ya la eliminación parcial de la deuda”. (PressEurop,18 mayo 2011)
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