- el enorme pánico producido por las pérdidas con las hipotecas de alto riesgo, que me parecieron, y siguen pareciéndome, pequeñas (desde el punto de vista del tamaño de la economía mundial);
- la deficiencia de los controles de riesgos en los más importantes bancos muy apalancados;
- la magnitud de la reducción de la demanda;
- el grado de ineficacia de las fuerzas encargadas de restablecer el equilibrio del mercado a la hora de reequilibrar la oferta y la demanda del mercado laboral;
- y lo mucho que los gobiernos de los países fundamentales han podido endeudarse para apoyar la demanda sin desencadenar un rápido aumento de los tipos de interés.
- Me asombra la magnitud de la catástrofe, pero aún me asombra más la aparente incapacidad de la ciencia económica académica para adoptar las medidas necesarias a fin de prepararse con miras al futuro.
"Debemos cambiar nuestros métodos de contratación laboral": eso es lo que esperaba yo oír decir a los departamentos de economía de todo el mundo a raíz de la crisis." (J. BRADFORD DELONG: La ciencia económica en crisis. El País, Negocios, 22/05/2011, p. 20)
No hay comentarios:
Publicar un comentario