"El auténtico poder de los criminales organizados radica no sólo en su capacidad de acumular grandes cantidades de dinero ilegal procedente del narcotráfico sino también de borrar la procedencia de dicho dinero, de blanquear sus extraordinarias fortunas.
Todo ese dinero obtenido de forma ilícita, que busca dotarse de una apariencia lícita y que algunos estudios apresurados estimaron en una horquilla entre 500.000 y un billón de dólares anuales, tiene una capacidad potencial de infiltrar el sistema financiero internacional, de desestabilizar monedas o incluso de asaltar los consejos de administración de las grandes empresas y, por extensión, de infiltrar a los propios gobiernos. (...)
¿quiénes son los blanqueadores?; ¿cuánto dinero lavan?; ¿cómo lo hacen?; ¿con qué finalidad?; ¿por qué regiones extienden sus tentáculos?; ¿cuáles son los delitos que generan el grueso del dinero negro?
(...) las cantidades blanqueables que mueve la droga son mucho menos importantes, los empresarios de la cocaína son más arribistas atraídos por los buenos coches, los burdeles y los chalets de pésimo gusto que por el deseo de subvertir el orden socioeconómico, las “organizaciones ilegales” con construcciones poco estables en las que nadie se fía de nadie. (...)
España simplemente no es una “lavadora internacional del dinero del narcotráfico” aún cuando sea un gran centro de consumo y tránsito de drogas ilegales, su economía no depende ni de lejos del narcotráfico con la excepción de algunas zonas situadas en su periferia (zonas de las provincias de Pontevedra y de Cádiz).
(...) el grueso de los blanqueadores españoles son de baja extracción social, tienen muy pocos recursos y ni pueden ni quieren representar un peligro para la estabilidad del sistema socioeconómico.
Cuando “infiltran” el sistema empresarial lo que hacen realmente es crear empresas ficticias para poner cuentas corrientes a su nombre así como pisos y coches adquiridos con dinero ilegal. (...)
La mayoría de los casos de blanqueo en España obedecen a este patrón: gente que se junta de forma espontánea y efímera para hacer un gran negocio en poco tiempo y disolverse poco tiempo después. (...)
La teoría del crimen organizado así parecía aconsejarlo. Sin embargo los casos verdaderamente peligrosos de blanqueo de capitales, los que cumplen los requisitos de profesionalidad, organización, capacidad de infiltrar el poder económico y del poder político no son producto del narcotráfico. (...)
Los delitos que realmente deberían inquietar a la opinión pública son aquellos que empiezan a ser perseguidos de forma consecuente sólo en los últimos años: la corrupción urbanística, los delitos contra la Seguridad Social, la gran evasión fiscal o la prevaricación.
Sólo tres de estos casos –los casos Correa, Malaya 1 (Muñoz-Pantoja), Malaya 2 (Roca)- han generado más activos incriminados (455 millones de €) que todo el narcotráfico junto a lo largo de más de quince años además de pervertir el sistema político y de destrozar municipios y paisajes.
El destino del dinero ilegal procedente de estos delitos sí que representa un peligro para el orden socioeconómico y político: la financiación ilegal de partidos, el cohecho, la creación una infraestructura institucional para delinquir.
Estos son los delitos que verdaderamente deberían preocupar a la opinión pública pues muchos de sus actores forman parte del gran poder económico y político del país." (Revista Fusion:Los caminos del dinero oscuro, 01/04/2011)
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