29.6.11

España, ¿una crisis a la japonesa?

"Japón atraviesa desde hace 20 años una crisis económica y social cuyo origen fue muy similar a la crisis actual de la economía española. (...)

... se produjo una explosión de la burbuja inmobiliaria y bursátil que hizo perder a los japoneses la mitad de sus ahorros y la riqueza acumulada. (...)

¿Es posible que la economía española haya iniciado su declive después de los dos ciclos expansivos desde la transición democrática? Sin duda, el paralelismo entre Japón 1990 y España 2009 es evidente, tanto en sus orígenes como en la falta de respuesta a los problemas reales, y debemos prestar atención a las enseñanzas que este caso puede dejarnos. (...)

Sin embargo, los japoneses, en lugar de intentar mejorar la competitividad perdida aumentando la productividad de su tejido empresarial, compraron viviendas, cuyos precios empezaron a subir muy rápidamente, y canalizaron sus elevados ahorros hacia la compra de activos financieros, impulsando una fuerte subida de la Bolsa.

Una vez que el precio de la vivienda y de los activos financieros fue subiendo, pidieron préstamos a los bajos tipos de interés existentes para aprovechar estas subidas especulativas y así la doble burbuja, del precio de la vivienda y del precio de las acciones, empezó a inflarse. Sin duda, hasta aquí el paralelismo entre la economía japonesa de entonces y la economía española de ahora es evidente. (...)

La inflación en Japón empezó a subir, se inició una política monetaria restrictiva -el tipo de descuento subió al 6%- y en 1990 estalló la burbuja financiera, desplomando el precio de la vivienda y la cotización de los activos financieros (algo parecido a lo ocurrido tras la subida de tipos del BCE de mediados de 2007).

Esta pérdida de riqueza originó que las familias y las empresas japonesas no pudieran devolver las deudas contraídas, y el sistema financiero se tambaleó. (...)

El gasto público junto con las exportaciones han sido los componentes de la demanda agregada que han tirado durante estos veinte años de una economía que siempre fue aplazando afrontar la crisis de su sistema bancario y ha entrado en unas décadas de deflación, bajas tasas de crecimiento y estancamiento de su PIB por habitante. (...)

Indudablemente España no podría mantener la lenta agonía de la economía japonesa. (...)

¿Qué deberíamos aprender de la gestión de la crisis japonesa?

En primer lugar, que es mejor afrontar la crisis con toda su crudeza y con rapidez que intentar salir lentamente de ella ocultando los problemas o retrasando las reformas. Un largo periodo de tiempo en crisis sin ofrecer un horizonte de futuro termina generando un cambio de expectativas y finalmente un cambio cultural.

En segundo lugar, que ocultar la crisis financiera hace que se pierda la eficacia de la política monetaria. El dinero creado es absorbido ilimitadamente por los bancos para mantener la liquidez, y el crédito -al consumo y a la inversión productiva- no se restablece.

En tercer lugar, que querer mantener el crecimiento de un país con el gasto público termina expulsando al sector productivo de la economía y deslocalizando empresas y a las personas mejor formadas." (JOSÉ MARÍA O'KEAN: España, ¿una crisis a la japonesa?. El País, Negocios, 19/06/2011, p. 21)

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