"Europa debate un nuevo plan para hacer frente a la crisis (...)
Salvo el novedoso reconocimiento oficial de una quita mayor al valor de
la deuda griega y la presión por la aplicación global de la tasa Tobin,
los anuncios mencionados no difieren de las medidas adoptadas
previamente, con los resultados que están a la vista.
Si esto es todo lo que tienen, la cosa empeora. El mundo –países y
personas comunes– esperaban algo más, bastante más que otro programa
para recapitalizar a la banca y a los prestamistas de último recurso.
Era de esperar, a esta altura, que finalmente aplicaran una
reestructuración negociada de la deuda en problemas, para evitar el
default y el contagio, y para que los recursos pudieran destinarse a
planes de recuperación y no al pago de deudas.
De momento Europa no parece advertirlo, o no quiere reconocerlo, pero
marcha sin pausa hacia una reestructuración generalizada de deudas
soberanas en problemas.
Puede hacerlo ahora como una opción de salida, en forma medianamente
ordenada y negociada, repartiendo las pérdidas con quienes tomaron los
riesgos y cargando los costos sobre los que especularon, o tendrá que
enfrentarlo luego, cuando sea inevitable, para recomponer los destrozos
de la bancarrota." (Jaque al Neoliberalismo, 26/10/2011, citando a Raúl de Sagastizabal, PoliticaPress)
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