16.10.11

El crecimiento anormal de la deuda pública no es determinado por los servicios públicos garantizados... sino por las deudas producidas por los movimientos especulativos que provocaron esta crisis

"Las causas de la deuda pública italiana están en la crisis del petróleo de 1970, la reforma tributaria de 1974 y el divorcio entre el Tesoro y el Banco de Italia, decidida entonces por los gobiernos de la DC y PSI.

La deuda pública italiana tuvo la primer sacudida con la crisis del petróleo de los años 70, y se agravó luego por la política de la Democracia Cristiana y el PSI de Craxi, que en lugar del impuesto proporcional a la suma de todos los ingresos del contribuyente, vigente en la mayoría de los países desarrollados, establecieron el IRPEF (impuesto sobre la renta de las personas físicas), sin acompañarlo por  una reforma tributaria significativa junto a  controles adecuados, lo que permite una enorme evasión y elusión fiscal.

Así es que en 1980, mientras que el 24 por ciento de la renta imponible del empleo fue evadido o eludido, para los ingresos de las empresas y por capital esa cifra trepaba al  60 por ciento. Y hoy estamos pagando las consecuencias.(...)

Pero la verdadera explosión de la deuda ocurrió  en 1981 (en 1980 la deuda era del 60 por ciento  del PIB, en 1992 era 107,7por ciento), cuando esos mismos gobiernos, PSI DC, decidieron el divorcio entre el Tesoro y el Banco de Italia (Banco Central). Hasta entonces, el Banco de Italia compraba los títulos del Estado no vendidos, emitiendo moneda para cubrir los costos. Después de este "divorcio", el destino del título estaba en manos del mercado.

Y esta decisión, si por un lado disminuyó en parte la inflación porque fue emitida menos moneda, por el  otro provocó el aumento de los tipos de interés, y por consiguiente la deuda pública. Resulta que entre los principales beneficiarios de las altas tasas de los bonos  del Estado, estaban la Fiat y la Olivetti (Cofindustria tendría que acordarse de ello). (...)


Las sociedades bursátiles, las instituciones financieras y monetarias, los fondos de pensiones y fondos de inversión, los bancos, las compañías de seguros son los mismos que en los últimos años han engendrado la mayor parte de la deuda pública italiana.

Vendiendo millones de acciones en títulos especulativos han provocado bajas del valor de la Bolsa, con pérdida de confianza de las instituciones financieras hacia la estructura financiera y aumento del porcentaje de riesgo de solvencia de nuestro país.

Lo que ha hecho subir el tipo de interés que sirvió para comprar nuestros títulos del tesoro, es decir el Estado italiano para adquirir BOT y BTP (obligaciones y Bonos del Tesoro) ha tenido que ofrecer más dinero, y por lo tanto aumentar la deuda pública.

Se establece el círculo vicioso por el que cuando más un Estado está en peligro de quiebra, más ganancia engendra para los inversores privados.

Como ha ocurrido, porque hoy el porcentaje de la deuda pública italiana en manos de inversionistas internacionales es del 52,4 por ciento, frente al 5,59 por ciento en 1991 (datos del Banco de Italia); y estos inversionistas internacionales están, al revés de los nacionales, interesados en realizar  maniobras especulativas con respecto a cualquier Estado. (...)


En julio, la deuda pública italiana estableció un nuevo récord,  alcanzando un total de 1,911 * billones de euros. El vínculo establecido por el Tratado de Maastricht y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento es de un 60 por ciento del PBI, y en muchos países europeos antes de la crisis había equilibrio presupuestario y una deuda pública baja, mientras que los actuales desequilibrios resultan de la inteligentísima movilización de los recursos necesarios para salvar los bancos y el colapso de la demanda interna causada por la reducción del empleo y los ingresos.

Por lo tanto, el crecimiento anormal de la deuda pública no es determinado por sueldos demasiado elevados, jubilaciones muy altas y servicios públicos garantizados.  Es decir se pretende cortar el gasto social para hacer pagarles a los ciudadanos las deudas producidas por los movimientos especulativos que provocaron esta crisis. (...)


Romano Prodi  y  el economista Curzio Quadrio  han insistido en la creación de un sistema de eurobonos emitidos por el nuevo Fondo Europeo Financiero (FEF), llamado Unión Euro Bond (EUB). Este fondo asegurará su capital con un millón de millones, la emisión de al menos 3000 mil millones EUB a diez años, al 3 por ciento anual, para la compra de acciones de las deudas de los países que superan el 60 por ciento del PIB establecido por el Tratado de Maastricht.

La cuestión se refiere a estas condiciones del UUB sólo para el 60 por ciento de la deuda como porcentaje del PIB, mientras que el resto quedaría bajo la responsabilidad de los Estados, el capital del FEF sería aportado por los Estados de la Unión Económica Monetaria en proporción a las cuotas por ellos tienen en el Banco Central Europeo.  (...)


Alemania acumuló créditos externos mediante una política que la llevó a exportar mucho hacia los países más débiles e importar poco. Los alemanes han adoptado políticas fuertemente restrictivas y de fuerte deflación salarial competitiva, en contradicción con la supervivencia de la unión monetaria europea, acumulando créditos gracias al hecho que los países menos desarrollados absorbieron sus mercancías.

Así es como Alemania tiene una gran responsabilidad en esta crisis, y tiene que aceptar la introducción de un "salario estándar europeo", es decir una forma de coordinación de las políticas salariales entre los países de la UE que impediría desestabilizar los países de la región manteniendo los sueldos reales por debajo de la productividad."           (Sin Permiso, 02/10/2011, 'El verdadero origen de la deuda pública italiana y las medidas realmente necesarias', de Franco Pinerolo )

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