"Me encontré con una carta de recursos humanos con la baja el 29 de
julio. Me dijeron que no podían asumir mi contrato cuando se iba a
despedir a mucha más gente en breve". La joven investigadora no sale de
su asombro. "Es gravísimo, no conozco ningún caso con una beca
predoctoral como la mía que se haya interrumpido dejando colgada la
tesis y sin opción de acabarla".
Beatriz accedió al CIPF a través
de su programa de formación de investigadores, que, como establece el
real decreto 63/2006, consiste obligatoriamente en dos años de beca y
otros dos de contrato. "Estoy desorientada, desconcertada,
sorprendida... han truncado mi carrera profesional".
El centro
Príncipe Felipe se inauguró en 2005 gracias a una inversión de 60
millones de euros que sufragaron en un 70% varios fondos europeos. Fue
la gran apuesta en biomedicina de la Generalitat, que contribuyó
generosamente. Sin embargo, el entusiasmo por la investigación le duró
poco al Gobierno valenciano, que en 2009 comenzó a meter la tijera.
De
una partida de 9,7 millones de euros en 2009 se ha pasado a 4,6 en 2011.
Esta reducción tan radical ha sumido en una grave crisis al CIPF. Hace
un mes dimitió en bloque su dirección científica y hace una semana la
gerencia presentó un radical programa de despidos que afectará a 104 de
los 250 empleados y que ya se ha llevado por delante a Beatriz.
A
la investigadora -que, paradojas de la vida, en breve publicará en una
revista de alto índice de impacto un artículo como investigadora
principal- le dieron tres días para retirar sus objetos personales del
centro. Desde entonces, junto con sus tutores, ocupa su tiempo en pensar
cómo puede "salvar la tesis", que aborda el papel de una proteína en el
desarrollo de linfomas, un tipo de tumor. Y en la denuncia que
presentará para salvar su contrato y su trabajo." (El País, 01/10/2011)
"Operarme era urgente, pero ya han pasado seis meses” (El País, 30/09/2011)
No hay comentarios:
Publicar un comentario