"En la actualidad, los Estados Unidos pueden emitir deuda a 30 años a una
tasa real (ajustada según la inflación) del 1% anual. Supongamos que en
los próximos dos años el país pidiera prestado medio billón de dólares
más y gastara esa cifra en infraestructura, incluso en forma
improductiva, en proyectos cuya tasa de retorno social sea un
insignificante 25% anual.
Supongamos que (tal como parece ser) el
multiplicador keynesiano simple del gasto público para este desembolso
fuera igual a dos.
En ese caso, el medio billón de dólares de gasto federal adicional en
infraestructura durante los próximos dos años produciría un incremento
de un billón de dólares en la producción de bienes y servicios;
generaría aproximadamente siete millones de años‑persona en empleo
adicional; y reduciría la tasa de desempleo en dos puntos porcentuales
durante cada uno de esos años.
Después de eso, es probable que la tasa
de desempleo se mantendría alrededor de un 0,1% más baja durante un
tiempo indefinido, gracias a la mayor vinculación con la fuerza laboral
de los trabajadores que tienen empleo.
Pero eso no es todo. Las mejoras en la infraestructura traerían consigo
un aumento de los ingresos y del bienestar social equivalente a otros
20.000 millones de dólares anuales. Otro tanto cada año lo aportaría el
aumento de la producción que se lograría con la reducción por tiempo
indefinido de la tasa de desempleo.
Y la mitad del billón de dólares de
producción adicional se presentaría en la forma de bienes de consumo y
servicios para los hogares estadounidenses.
Entonces, por el lado de la ecuación correspondiente a los beneficios
tenemos: generación de más empleos, ahora; medio billón de dólares más
en consumo de bienes y servicios durante los próximos dos años; y un
flujo adicional de 40.000 millones de dólares en ingresos y producción
para cada año a partir de entonces.
Ahora, ¿cuál sería el costo probable
de aumentar medio billón de dólares el gasto en infraestructura durante
los próximos dos años?
Para empezar, parte de esa suba del gasto público se compensaría con una
mejora probable de 300.000 millones de dólares en la recaudación
impositiva gracias a la mayor actividad económica. El resultado neto
sería pues un aumento de 200.000 millones de dólares en la deuda
pública.
Por esa diferencia, los contribuyentes estadounidenses pagarían
2.000 millones de dólares anuales en intereses a lo largo de los
próximos 30 años y, cumplido ese lapso, deberían devolver o refinanciar
los 200.000 millones restantes.
Pero si la actividad económica experimenta una mejora anual equivalente a
40.000 millones de dólares, la recaudación impositiva aumentaría
aproximadamente 10.000 millones de dólares anuales.
Si parte de esa
recaudación se usara para pagar los intereses reales de la deuda y se
ahorrara el resto, las reservas financiadas con la recaudación adicional
serían más que suficientes para devolver el incremento de la deuda
pública cuando llegue el vencimiento de los bonos.
Dicho de otro modo, los contribuyentes ganarían, porque los beneficios
de la mejora de la actividad económica compensarían con creces los
costos que supondría honrar más deuda pública, mientras que el Estado
podría brindar más servicios sin aumentar los impuestos. También
ganarían los hogares, porque con sus ingresos podrían comprar más y
mejores productos.
Ganarían las empresas, porque las mejoras de la
infraestructura serían útiles para la producción de bienes y para los
trabajadores. Ganarían los desempleados, porque algunos conseguirían
empleo. Hasta los bonistas ganarían, porque recuperarían su dinero más
los intereses pactados.
Entonces, ¿cuál es el problema? Ninguno." (Jaque al liberalismo, viernes 30 de septiembre de 2011, 'Un almuerzo gratis para los Estados Unidos', de Brad DeLong, Project Syndicate)
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