29.11.11

Incluso Alemania parece ya vulnerable. El miércoles pasado los mercados comenzaron a manifestar sus dudas acerca de la calificación crediticia de Alemania y no se apresuraron a comprar sus bonos

"La zanahoria y el palo, he ahí como resumir en dos palabras la propuesta de la Comisión Europea para solucionar la crisis de la deuda. La zanahoria son los bonos comunitarios con la misma tasa de interés para todos los países de la zona euro, los conocidos como “eurobonos”, que crean una especie de responsabilidad solidaria.

El palo es el refuerzo de los controles y de las sanciones contra quienes infrinjan los criterios que se impongan sobre la deuda. Con un programa así, se podría creer que el presidente de la Comisión, Jose Manuel Durao Barroso, podría haber ganado puntos incluso ante la propia Angela Merkel.

Pues no ha sido así. Aunque los eurobonos se han rebautizado como “bonos de estabilidad” con este motivo, y teniendo en cuenta que las zanahorias sólo se entregará una vez que se trague la amarga píldora de un plan de austeridad, Berlín todavía se empecina férreamente en su ‘no’. Angela Merkel considera “inapropiado” el debate sobre los eurobonos, por eso encargó un estudio de viabilidad sobre el asunto.

Lo que viene muy oportunamente a colación ahora que los mercados no se ciernen solamente alrededor de los Estados sobreendeudados, sino también sobre países como Austria o los Países Bajos. Alemania tiene mucho interés en proteger a sus socios más importantes. (...)

Incluso Alemania parece ya vulnerable: su presupuesto para 2012 no corresponde ni de lejos con la severa política que la canciller predica. Por primera vez, el miércoles pasado los mercados comenzaron a manifestar sus dudas acerca de la calificación crediticia de Alemania y no se apresuraron a comprar esos bonos que normalmente están tan solicitados.

Además, numerosas señales indican que la crisis de la deuda no hace sino agravarse. Si la zona euro acaba vacilando y Angela Merkel bloquea todas las tentativas de rescate, muchos dirán que Berlín es la culpable, y tendrán razón."                 (Presseurop, 24 noviembre 2011,Die Tageszeitung,Berlín)

"El 25 de noviembre, dos días después de la fracasada subasta de bonos del gobierno alemán en la cual Alemania fue incapaz de vender el 35% de su oferta de bonos a diez años, el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, declaró que Alemania podría retirar sus requerimientos para que los bancos privados que tienen deuda soberana de Grecia, Italia y España acepten una parte del coste de su rescate cancelando una porción de esa deuda.  (...)

Obviamente, el gobierno alemán pilló el mensaje de la orquestada y fracasada venta de bonos. (...)


"La “fallida” subasta de bonos alemanes el pasado miércoles (23-11-2011) fue un verdadero y real punto de inflexión.

Significa que la mayor y más poderosa economía de Europa no escapará al contagio que está arrastrando al sur. Los costes del endeudamiento alemán crecerán, y sus finanzas se pondrán bajo la lupa. Pero eso es sólo la mitad del asunto.

Lo que está moviendo a los mercados es que los inversores están ahora mismo ponderando la probabilidad de una caída de la eurozona. De aquí la conmoción; el escenario de pesadilla está comenzando a abrirse paso.

Estos son los hechos: de los 6 mil millones de euros ofrecidos en la subasta del miércoles, sólo se consiguieron colocarse 3,6 mil millones, dejando al Bundesbank con los restantes 2,4, que es el 39% del total ofrecido, la mayor proporción jamás registrada.

La subasta fue, en palabras de uno de los agentes de comercio financiero, “un completo desastre”, sobre todo por lo que revelaba: Alemania ha dejado de ser el puerto seguro que tantos pensaban. La deuda alemana se ha convertido de la noche a la mañana en un “activo de riesgo”, como la de Grecia o la de Italia (aunque en grado menor).

Los inversores están huyendo todos de Europa y moviendo su dinero hacia los valores de máxima seguridad y la deuda pública estadounidenses. (...)

La negativa de Merkel a los eurobonos y a las trasferencias fiscales es una sentencia de muerte para la Eurozona. También se niega a permitir que el BCE actúe como prestamista de último recurso, lo que frenaría la huída de los bonos públicos. He aquí lo que declaró al Financial Times un veterano trader de un banco estadounidense:

“Lo que ahora estamos viendo son fondos y clientes deseosos de huir de cualquier cosa denominada en euros y que incluya bonos, porque no saben qué pasará con la unión monetaria.”

¿Lo ven? Ya puede ser Alemania una potencia económica y tener su casa en orden (económicamente), que eso no cuenta para nada, si sigue la fuga de capitales. Tendrá que enfrentarse a los mismos costes devastadores que los demás. (...)

¿Hay alguna posibilidad de que la crisis de la deuda europea termine de una manera positiva? Así respondió a esta pregunta el otro día el gran economista James Galbraith:

“No, no lo creo. Para que esto terminara mínimamente bien, tendría que producirse un cambio radical en las ideas que actualmente imperan en Europa. Habría que tener un sentido mucho más grande de solidaridad, una mayor disposición a derivar fondos europeos hacia la periferia de un modo serio y sostenido, y tendría que haber un plan para el crecimientos y el desarrollo de esos países europeos meridionales. No se ve ahora nada parecido a eso.”(Daily Ticker)"               (Rebelión, 29/11/2011, 'La fallida subasta de los bonos alemanes, y la Eurozona en vías de implosión', deMike Whitney
Counterpounch)

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