"¿Así que prevés un colapso en el futuro?
El hecho es
que la crisis de la moneda única construida de acuerdo con principios
monetaristas y neoliberales ha llegado a su fase final. Me parece
totalmente verosímil que la rigidez de Merkel sea un movimiento táctico
para que la salida de Alemania del euro y el regreso al marco resulten
inevitables.
Se rumorea ya la fecha, que sería entre Navidad y Reyes,
cuando todo el mundo ande ocupado en otras cosas; sería algo así como
cuando lo de la inconvertibilidad del dólar, que se decidió en pleno
agosto. Aquí, en Suiza, dicen las malas lenguas que en dos imprentas se
están acuñando ya marcos.
Si así fuera, ¿qué escenario se abriría?
Nacería una zona monetaria fuerte con Alemania, Holanda, Finlandia,
Austria, enganchadas al franco suizo y la corona sueca. El euro, que
sufriría una fuerte depreciación y el consiguiente efecto inflacionario,
seguiría siendo la moneda de los países débiles, los cuales, a cambio,
podrían reducir su deuda.
La incógnita de esta hipótesis es Francia.
Para la mayoría de los países atormentados por los mercados, no
resultaría un cataclismo económico. Sin embargo, el verdadero desastre
sería geopolítico.
De hecho, esta fractura monetaria daría lugar a un
proceso de deseuropeización, con un eje entre Alemania, China,
Rusia y Brasil, y otro entre Francia y los Estados Unidos. No se trata
de un escenario de ciencia ficción: los principales organismos
financieros internacionales ya están trabajando en ello.
Lo que nadie
dice es que puede ser el comienzo de una nueva guerra fría con China,
Rusia y Turquía coordinadas entre sí para proteger a Irán de las
amenazas israelíes. Es inquietante que no se hable de ello: el peligro
de lo de Irán es explosivo.
Asimismo, es inquietante que hasta ahora
sólo se hable de la crisis en Europa y que se eluda la situación de los
Estados Unidos, donde, mientras tanto, la crisis subprime sigue,
los pobres son ya 46 millones y el desempleo alcanza el 15%. Obama no da
una y con vistas a su reelección sólo puede confiar en la belicosidad
de los republicanos. (...)
No es así como se sale de la crisis, y de hecho no lo lograremos: el
horizonte de los años venideros es la recesión. La política de
austeridad tiene un efecto deflacionario de compresión de la demanda
interna, que no cabe esperar compensar con exportaciones.
Sin embargo,
la política de austeridad es la única que contempla la doctrina
neoliberal, que impera todavia en Europa y en Occidente y que es dura de
veras.
Ahí sigue y seguirá esa política mientras se mantenga ese Estado
de emergencia, o, para usar el término de de Naomi Klein de economia
del shock, ya que permite hacer lo que en una situación normal no
se puede: compresión de los salarios, reducción del empleo público,
debilitamiento de los sindicatos, la dichosa carnicería social.
Es la
lógica de la gobernanza de la crisis: una regulación técnica y
tecnocrática de las relaciones sociales en el Estado de emergencia. El
Viceprimer ministro chino lo dijo bien en una entrevista al Financial Times: lo que nos espera es una nueva Edad Media, financiera y social.
¿Con qué características políticas, antropológicas y políticas? Tú nunca hablas solo de economía...
Algunos procesos son ya evidentes. El primero es la precarización de la
Constitución. El segundo -trataste de ello tú también a propósito del
paso de gobierno [de Berlusconi] a Monti- es la eliminación de la
autonomía de lo político en el Estado de excepción.
La tercera es la
transición del Estado de bienestar al Estado de la deuda: un Estado en
el que lo social es y se representa en forma de deuda, y se regula y se
rige bajo el signo de la deuda.
O mejor: de la deuda y de la culpa,
conforme al doble sentido de la palabra alemana "Schuld": tema
nietzscheano, que ahora vuelve a estar de actualidad, como en el
excelente libro de Maurizio Lazzarato, La fabrique de l'homme endetté. La deuda como dispositivo antropológico de autodisciplina del hombre neoliberal." (Rebelión, 09/12/2011, 'Entrevista con el economista Christian Marazzi. Estado de la deuda, ética de la culpa,Ida Dominijanni,Il Manifesto)
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