"- Costas, tú eres favorable a la salida de Grecia de la eurozona. En
Alemania te encuentras así codo con codo junto con las fuerzas más
reaccionarias de la derecha nacionalista. ¿Tienes algo que decir en tu
descargo?
- No siento que necesite defenderme. Quizá los grandes partidos de la
izquierda de Alemania y de muchos otros países quieran defenderse y
explicar de una vez su posición ante la crisis de la eurozona. A mí me
da la impresión de que de hecho se han sumado a la estrategia central de
las clases dominantes de Alemania y Francia, esto es, la defensa del
euro.
En este momento el problema político esencial no es la posición de
la extrema derecha alemana o francesa. El problema fundamental es lo
que Merkel y Sarkozy dicen y hacen: rescate del euro, cambio del marco
institucional de la moneda comunitaria, y todo ello a costa de la
población trabajadora.
Para mi sorpresa, amplios sectores de la izquierda y de los sindicatos
alemanes, así como parte de la izquierda francesa están a favor de tal
política. Parecen de verdad creer que Merkel y Sarkozy están
construyendo una “casa europea” común, en la que ahora la izquierda
trata de cambiar las puertas, limpiar el suelo y montar una cocina
nueva.
Da la impresión de que los partidos más importantes de la
izquierda han perdido la capacidad de desarrollar estrategias
independientes de las de la clase dirigente.
Cuando yo reivindico la salida de los Estados periféricos del euro lo
que propongo es una ruptura radical con los intereses de clase y las
jerarquías nacionales que actualmente dominan el continente. La unión
monetaria europea no es de ningún modo una alianza por la solidaridad,
la paz y el entendimiento entre los pueblos.
La unión monetaria es un
mecanismo destinado fundamentalmente a servir a los intereses de los
grandes bancos y compañías europeas. Y este mecanismo se aplica de tal
modo que sirve a los intereses de los países dominantes, como Alemania y
Francia, en detrimento de los países de la periferia, como Grecia,
Portugal y España.
Utilizando una expresión pasada de moda : la unión monetaria es un
instrumento de poder imperialista. Naturalmente, las clases dominantes
de Alemania y Francia quieren mantener el euro, lo que no significa que
vayan a lograrlo. Creo que la izquierda, en especial la izquierda
radical, debería darse cuenta de que éste es el frente decisivo y
posicionarse en consecuencia.
No debería cooperar en el rescate del
euro. La clase trabajadora europea no tiene ningún interés en la unión
monetaria. Pero el interés esencial de la izquierda consiste en defender
los intereses de la clase trabajadora. Y si esto significa perjudicar
al euro, que así sea.
Soy consciente de que los llamamientos a la salida de la eurozona
también proceden de la extrema derecha. Por eso la izquierda debería
apoyar una salida del euro de carácter progresista. En Grecia
necesitamos una profunda transformación social que responda al interés
de los trabajadores.
La salida del euro podría ser un catalizador de ese
cambio radical. Dicho cambio debería incluir el paso de los bancos a la
propiedad pública, la introducción del control de los capitales, una
drástica redistribución de la riqueza y la toma de control de la
política industrial.
El objetivo ha de ser acabar con el desempleo y defender el nivel de
renta y las condiciones laborales de la clase trabajadora. Para ello es
preciso romper con la política neoliberal de los últimos treinta años.
En vista de ello, la gente de Grecia y de los demás países periféricos
debería luchar por un programa de transición como el que he esbozado y,
sobre esta base, cambiar la relación de fuerzas. Dentro del corsé de la
unión monetaria esto es imposible.
Si la izquierda no aborda estas cuestiones y transforma el totalmente
justificado euroescepticismo de la clase trabajadora europea en una
lucha contra los dictados de la unión monetaria, los radicales de
derecha se aprovecharán de ello.
Cuando nos acerquemos a la caída del
euro, si la izquierda no ofrece ninguna alternativa radical veremos cómo
de repente los planteamientos derechistas se abren camino.
Un aperitivo
de esto nos lo han ofrecido los medios alemanes, que han publicado las
historias más increíbles sobre los griegos, y los griegos, que han
publicado cosas parecidas sobre los alemanes. Y puede acabar en una
indigestión, si la izquierda no se da pronto cuenta de que el euro no es
su proyecto." (Jaque al neoliberalismo, 10/12/2011, Costas Lapavitsas:“No tenemos ningún interés en salvar la unión monetaria”)
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