9.12.11

Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas)

"El origen de la situación crítica actual surge, esencialmente, de las asimetrías de las balanzas por cuenta corriente de los países de la zona euro cuyos casos polares son los de Alemania y España.

Si tomamos como referencia el año 2007, en el que las cosas aún iban bien, es difícil entender que un país como España (déficit comercial: 126.000 millones dólares por entonces) tuviese el mismo tipo de cambio interior y exterior, eso es lo que significa el euro, que Alemania (excedente comercial: 185.000 millones dólares).

Así se explica la falta de liquidez que sufren los países que no pertenecen al núcleo duro de la eurozona: las diferencias estructurales en el seno de Europa reforzadas por una moneda diseñada para Alemania.

Resulta inconcebible, sin otros cortafuegos, que el país con la balanza comercial per cápita más deficitaria del mundo en el 2007, España, compartiera la moneda de la principal potencia comercial, Alemania.

Para entender bien la propuesta esbozada en este artículo y la necesidad crucial de una moneda cerrada paralela al euro, debe quedar claro que la crisis actual se enraíza profundísimamente en los distintos niveles de productividad y competitividad de los países que integran la Unión Monetaria Europea.

No se trata verdaderamente de una crisis de liquidez, que también en el corto y medio plazo, sino más hondamente, insisto, de heterogeneidad estructural de los miembros de la zona euro. Por ello, aunque el Banco Central Europeo (BCE) o el FMI suministraran suficiente liquidez –suponiendo que tuviesen recursos para ello- las causas determinantes seguirían operando.(...)

 La europeseta: una moneda cerrada

Puestas así las cosas, sin renunciar al euro, propongo en este artículo la introducción de una moneda paralela cerrada, esto es, utilizable solo dentro del territorio español, que carecerá por tanto de convertibilidad tanto interior como exterior.

Esta moneda simultaneada con el euro, llamémosle de momento europeseta, será además de curso legal y forzoso asignando a 1 europeseta el contravalor de 1 euro. Mi propuesta es estrictamente económica, dejando a políticos y juristas la implementación legal. Asimismo, soslayo de momento los aspectos técnicos de la cuestión. (...)

En un sencillo caso de escuela, supongamos, en primer lugar, que para hacer frente a una amortización por vencimiento de deuda pública de 1.300 millones de euros más otros 700 millones para el pago de funcionarios, el Reino de España emite deuda por 2.000 millones de euros.

Supongamos en segundo lugar, cambiando ligeramente la primera suposición, que los 700 millones de esas nóminas se gastarán íntegramente en servicios y bienes producidos en España, añadiendo la hipótesis heroica de que no incorporan ningún input importado.

En este caso de escuela, los funcionarios en cuestión no necesitan una moneda como el euro con convertibilidad exterior e interior para adquirir los bienes y servicios nacionales sino simplemente una moneda cerrada –europeseta- pero de curso legal y forzoso de 1 euro con contravalor de 1 europeseta.

Es evidente que si se dieran estas circunstancias el Tesoro prescindiría de emitir deuda por 2.000 millones de euros, 1.300 millones serían suficientes, ya que los otros 700 millones podrían emitirse en deuda denominada en europesetas.

En consecuencia, si el Banco de España (o, mejor aun, el Banco Central Europeo en aras de llevar un control directo sobre las emisiones) pudiese emitir europesetas, 700 millones de euros quedarían sustraídos al capricho de los mercados puesto que podría pagarse en moneda cerrada a los funcionarios. 
Sobra decir que, ceteris paribus, es más fácil encontrar tenedor y a coste más bajo para 1.300 millones de euros que para 2.000 millones.

Pero, más importante, si cabe, al ser la europeseta moneda cerrada –sin convertibilidad exterior ni interior- no serviría para importar ni bienes ni servicios directamente, para eso ya tenemos el euro, con lo cual acabaríamos reequilibrando la balanza por cuenta corriente que es, no cabe la menor duda, el frágil talón de Aquiles de la economía española, debilitado aun más desde nuestra entrada en el euro. (...)

En estricta lógica económica, el euro solo lo necesitamos para importar (bienes, servicios y divisas), exportar, reembolsar las deudas contraídas por particulares (empresas y familias) en el extranjero, pagar a nuestros funcionarios en misión fuera de las fronteras (embajadas, cooperantes, militares, etc.) y hacer frente a los vencimientos de intereses y principal de la deuda pública en euros en manos de particulares, residentes o no, o de instituciones extranjeras.

Pero para comprar un o alquilar un apartamento, tres quilos de manzanas cosechadas en España o pagar las prestaciones de desempleo, las pensiones y el salario de los policías municipales no se necesita ninguna moneda convertible exteriormente: es suficiente que sea legal y de curso forzoso con un contravalor igual al del euro.

Por tanto ¿qué pasaría si, verbigracia, el Estado desembolsara la mitad de sus pagos en euros y la otra mitad en europesetas? Pues sucedería que los pensionistas, verbigracia, tendrían exactamente el mismo poder adquisitivo que en la actualidad salvo que quizás no pudieran viajar tan frecuentemente al extranjero ni pudiesen consumir tantos bienes y servicios de importación.

En compensación, el Estado estaría menos sometido a la tensión de los mercados al emitir deuda en europesetas. De esa guisa, se rompería el esquema Ponzi actual y la economía española entraría en una dinámica virtuosa si paralelamente se acometen las transformaciones necesarias para asentar la competitividad de nuestro país.

Y para paliar el peligro inflacionista en el largo plazo –de momento, hay factores de producción, mano de obra y capital, subutilizados- se puede inscribir en la Constitución alguna restricción razonable respecto al gasto del Estado sea en la moneda que sea.

No obstante, de momento debemos gozar de una moratoria para poder salir del abismo económico activando los mecanismos pertinentes que pasan por el desendeudamiento del Estado…en euros al tiempo que se le facilita a los bancos, en la medida de lo posible, la base financiera para relanzar el crédito aunque fuere en europesetas.

 Por otra parte, el hecho de que España necesitara eventualmente menor financiación en euros -al poder emitir europesetas para las transacciones internas y los pagos del Estado en moneda cerrada- debería constituir también un elemento de recalificación favorable de la deuda en euros.

Además, el BCE no tendría necesidad de comprar tanta deuda española como ahora. De consuno, los bancos franceses, alemanes e incluso los españoles estarían más seguros de cobrar la deuda emitida puesto que el Estado dispondrá de más euros o, simétricamente, las necesidades de emisión de deuda en euros disminuirían.

Sucede asimismo que, y no es en absoluto baladí, el Estado español carece en este momento de pegada financiera para deslastrar a los bancos del sector del ladrillo recomprando sus créditos en euros, pero sí podría hacerlo en europesetas a condición que los bancos aceptasen el pago, al menos parcialmente.

Esto es, el Estado podría recomprar los susodichos créditos pagando una parte en euros y otra en europesetas ¿Qué ventaja obtendría un banco español al disponer de europesetas que no pueden asignar a actividades cambiarias, ni de desapalancamiento respecto a acreedores extranjeros, ni a pagos de dividendos o intereses a accionistas no residentes?

Pues obtendrían la ventaja de poder pagar parte de sus gastos de funcionamiento –salarios, telecomunicaciones, alquileres, externalizaciones de servicios, etc.- en europesetas y conceder créditos en esa moneda sin renunciar a sus créditos en euros a un coste mayor. Lo cual, en los tiempos que corren, no es poco. ¡Cuántas empresas y familias, racionadas actualmente en el mercado de los eurocréditos, aplaudirían que les concediesen créditos en europesetas!

El caso de la Seguridad Social es especialmente interesante habida cuenta que sus reservas están constituidas parcialmente por bonos de deuda soberana española y extranjera. ¿Qué ocurriría si, por ejemplo, 1.000 millones de deuda española en euros llegara a vencimiento?

Pues ocurriría que el Estado disminuiría su deuda en 1.000 millones de euros, relajando la tensión en este mercado -aumentaría su deuda en 1.000 millones de europesetas entregadas en contrapartida- y los pensionistas cobrarían parte de la pensión en europesetas que gastarían en España.

El aspecto técnico más difícil de resolver, pero no insoluble, es el de los porcentajes a pagar o cobrar en europesetas y en euros. (...)

Propongo de consuno que los billetes y piezas de euro -moneda fiduciaria- sean los únicos en circulación. Si además las europesetas -moneda escritural- fueran electrónicas –si bien además del soporte en tarjetas de crédito se aceptarían los cheques- se obtendrían varias ventajas adicionales.

La primera, no habría falsificaciones de moneda ni pagos en dinero negro ni maletines ilegales de europesetas: las transacciones electrónicas dentro de un país dejan trazas muy visibles. Esas transacciones se podrían efectuar, por supuesto, de la mano a la mano, como ahora, en euros líquidos, pero resultará más difícil conseguirlos por cuanto se asignarán fundamentalmente, el mercado se encargará de ello, a actividades exteriores.

Otra de las ventajas de las europesetas electrónicas es que solo circularían billetes y piezas de euro –en contradicción con las predicciones de la ley de Gresham- con lo cual el símbolo fundamental y más visible de la unión europea se preservaría. Además, aflorarían, al menos en parte, las actividades ocultas, y a algunas de ellas, como la economía de la droga, de carácter delictivo le resultaría más difícil desarrollarse.

La disminución de euros en circulación introduciría restricciones para ciertos pagos en metálico no declarados. Como las transacciones electrónicas son fáciles de controlar resultaría más difícil defraudar a Hacienda, aumentaría el PIB que ahora está oculto -la economía sumergida en España representa el 20% del PIB- y por tanto se incrementarían los impuestos percibidos por el Estado, autonomías y colectividades locales.

Otra ventaja es que no podría producirse un "corralito" pues nadie puede retirar la moneda electrónica para guardarla en un calcetín: siempre tiene que acabar en alguna cuenta domiciliada en el territorio nacional. También se evitaría la fuga de capitales habida cuenta que no podrían enviarse al extranjero toda vez que se trata de moneda cerrada.

Finalmente, y no es anecdótico dada la extensión e incremento de la delincuencia informática, los hackers no desvalijarían las cuentas de las europesetas electrónicas ¿para qué querrían una moneda cerrada que, forzosamente, debe transitar siempre por cuentas domiciliadas en España?"                     (Rebelión, 02/12/2011, 'A Guillermo de la Dehesa:Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas), Juan José R. Calaza*,Faro de Vigo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario