"El origen de la situación crítica actual surge, esencialmente, de las
asimetrías de las balanzas por cuenta corriente de los países de la zona
euro cuyos casos polares son los de Alemania y España.
Si
tomamos como referencia el año 2007, en el que las cosas aún iban bien,
es difícil entender que un país como España (déficit comercial: 126.000
millones dólares por entonces) tuviese el mismo tipo de cambio interior y
exterior, eso es lo que significa el euro, que Alemania (excedente
comercial: 185.000 millones dólares).
Así se explica la falta de
liquidez que sufren los países que no pertenecen al núcleo duro de la
eurozona: las diferencias estructurales en el seno de Europa reforzadas
por una moneda diseñada para Alemania.
Resulta inconcebible, sin
otros cortafuegos, que el país con la balanza comercial per cápita más
deficitaria del mundo en el 2007, España, compartiera la moneda de la
principal potencia comercial, Alemania.
Para entender bien la
propuesta esbozada en este artículo y la necesidad crucial de una moneda
cerrada paralela al euro, debe quedar claro que la crisis actual se
enraíza profundísimamente en los distintos niveles de productividad y
competitividad de los países que integran la Unión Monetaria Europea.
No se trata verdaderamente de una crisis de liquidez, que también en el
corto y medio plazo, sino más hondamente, insisto, de heterogeneidad
estructural de los miembros de la zona euro. Por ello, aunque el Banco
Central Europeo (BCE) o el FMI suministraran suficiente liquidez
–suponiendo que tuviesen recursos para ello- las causas determinantes
seguirían operando.(...)
La europeseta: una moneda cerrada
Puestas
así las cosas, sin renunciar al euro, propongo en este artículo la
introducción de una moneda paralela cerrada, esto es, utilizable solo
dentro del territorio español, que carecerá por tanto de convertibilidad
tanto interior como exterior.
Esta moneda simultaneada con el
euro, llamémosle de momento europeseta, será además de curso legal y
forzoso asignando a 1 europeseta el contravalor de 1 euro. Mi propuesta
es estrictamente económica, dejando a políticos y juristas la
implementación legal. Asimismo, soslayo de momento los aspectos técnicos
de la cuestión. (...)
En un sencillo caso de escuela,
supongamos, en primer lugar, que para hacer frente a una amortización
por vencimiento de deuda pública de 1.300 millones de euros más otros
700 millones para el pago de funcionarios, el Reino de España emite
deuda por 2.000 millones de euros.
Supongamos en segundo lugar,
cambiando ligeramente la primera suposición, que los 700 millones de
esas nóminas se gastarán íntegramente en servicios y bienes producidos
en España, añadiendo la hipótesis heroica de que no incorporan ningún
input importado.
En este caso de escuela, los funcionarios en
cuestión no necesitan una moneda como el euro con convertibilidad
exterior e interior para adquirir los bienes y servicios nacionales sino
simplemente una moneda cerrada –europeseta- pero de curso legal y
forzoso de 1 euro con contravalor de 1 europeseta.
Es evidente
que si se dieran estas circunstancias el Tesoro prescindiría de emitir
deuda por 2.000 millones de euros, 1.300 millones serían suficientes, ya
que los otros 700 millones podrían emitirse en deuda denominada en
europesetas.
En consecuencia, si el Banco de España (o, mejor
aun, el Banco Central Europeo en aras de llevar un control directo sobre
las emisiones) pudiese emitir europesetas, 700 millones de euros
quedarían sustraídos al capricho de los mercados puesto que podría
pagarse en moneda cerrada a los funcionarios.
Sobra decir que,
ceteris paribus, es más fácil encontrar tenedor y a coste más bajo para
1.300 millones de euros que para 2.000 millones.
Pero, más
importante, si cabe, al ser la europeseta moneda cerrada –sin
convertibilidad exterior ni interior- no serviría para importar ni
bienes ni servicios directamente, para eso ya tenemos el euro, con lo
cual acabaríamos reequilibrando la balanza por cuenta corriente que es,
no cabe la menor duda, el frágil talón de Aquiles de la economía
española, debilitado aun más desde nuestra entrada en el euro. (...)
En
estricta lógica económica, el euro solo lo necesitamos para importar
(bienes, servicios y divisas), exportar, reembolsar las deudas
contraídas por particulares (empresas y familias) en el extranjero,
pagar a nuestros funcionarios en misión fuera de las fronteras
(embajadas, cooperantes, militares, etc.) y hacer frente a los
vencimientos de intereses y principal de la deuda pública en euros en
manos de particulares, residentes o no, o de instituciones extranjeras.
Pero
para comprar un o alquilar un apartamento, tres quilos de manzanas
cosechadas en España o pagar las prestaciones de desempleo, las
pensiones y el salario de los policías municipales no se necesita
ninguna moneda convertible exteriormente: es suficiente que sea legal y
de curso forzoso con un contravalor igual al del euro.
Por tanto
¿qué pasaría si, verbigracia, el Estado desembolsara la mitad de sus
pagos en euros y la otra mitad en europesetas? Pues sucedería que los
pensionistas, verbigracia, tendrían exactamente el mismo poder
adquisitivo que en la actualidad salvo que quizás no pudieran viajar tan
frecuentemente al extranjero ni pudiesen consumir tantos bienes y
servicios de importación.
En compensación, el Estado estaría
menos sometido a la tensión de los mercados al emitir deuda en
europesetas. De esa guisa, se rompería el esquema Ponzi actual y la
economía española entraría en una dinámica virtuosa si paralelamente se
acometen las transformaciones necesarias para asentar la competitividad
de nuestro país.
Y para paliar el peligro inflacionista en el
largo plazo –de momento, hay factores de producción, mano de obra y
capital, subutilizados- se puede inscribir en la Constitución alguna
restricción razonable respecto al gasto del Estado sea en la moneda que
sea.
No obstante, de momento debemos gozar de una moratoria para
poder salir del abismo económico activando los mecanismos pertinentes
que pasan por el desendeudamiento del Estado…en euros al tiempo que se
le facilita a los bancos, en la medida de lo posible, la base financiera
para relanzar el crédito aunque fuere en europesetas.
Por otra
parte, el hecho de que España necesitara eventualmente menor
financiación en euros -al poder emitir europesetas para las
transacciones internas y los pagos del Estado en moneda cerrada- debería
constituir también un elemento de recalificación favorable de la deuda
en euros.
Además, el BCE no tendría necesidad de comprar tanta
deuda española como ahora. De consuno, los bancos franceses, alemanes e
incluso los españoles estarían más seguros de cobrar la deuda emitida
puesto que el Estado dispondrá de más euros o, simétricamente, las
necesidades de emisión de deuda en euros disminuirían.
Sucede
asimismo que, y no es en absoluto baladí, el Estado español carece en
este momento de pegada financiera para deslastrar a los bancos del
sector del ladrillo recomprando sus créditos en euros, pero sí podría
hacerlo en europesetas a condición que los bancos aceptasen el pago, al
menos parcialmente.
Esto es, el Estado podría recomprar los
susodichos créditos pagando una parte en euros y otra en europesetas
¿Qué ventaja obtendría un banco español al disponer de europesetas que
no pueden asignar a actividades cambiarias, ni de desapalancamiento
respecto a acreedores extranjeros, ni a pagos de dividendos o intereses a
accionistas no residentes?
Pues obtendrían la ventaja de poder
pagar parte de sus gastos de funcionamiento –salarios,
telecomunicaciones, alquileres, externalizaciones de servicios, etc.- en
europesetas y conceder créditos en esa moneda sin renunciar a sus
créditos en euros a un coste mayor. Lo cual, en los tiempos que corren,
no es poco. ¡Cuántas empresas y familias, racionadas actualmente en el
mercado de los eurocréditos, aplaudirían que les concediesen créditos en
europesetas!
El caso de la Seguridad Social es especialmente
interesante habida cuenta que sus reservas están constituidas
parcialmente por bonos de deuda soberana española y extranjera. ¿Qué
ocurriría si, por ejemplo, 1.000 millones de deuda española en euros
llegara a vencimiento?
Pues ocurriría que el Estado disminuiría
su deuda en 1.000 millones de euros, relajando la tensión en este
mercado -aumentaría su deuda en 1.000 millones de europesetas entregadas
en contrapartida- y los pensionistas cobrarían parte de la pensión en
europesetas que gastarían en España.
El aspecto técnico más
difícil de resolver, pero no insoluble, es el de los porcentajes a pagar
o cobrar en europesetas y en euros. (...)
Propongo de consuno
que los billetes y piezas de euro -moneda fiduciaria- sean los únicos en
circulación. Si además las europesetas -moneda escritural- fueran
electrónicas –si bien además del soporte en tarjetas de crédito se
aceptarían los cheques- se obtendrían varias ventajas adicionales.
La primera, no habría falsificaciones de moneda ni pagos en dinero
negro ni maletines ilegales de europesetas: las transacciones
electrónicas dentro de un país dejan trazas muy visibles. Esas
transacciones se podrían efectuar, por supuesto, de la mano a la mano,
como ahora, en euros líquidos, pero resultará más difícil conseguirlos
por cuanto se asignarán fundamentalmente, el mercado se encargará de
ello, a actividades exteriores.
Otra de las ventajas de las
europesetas electrónicas es que solo circularían billetes y piezas de
euro –en contradicción con las predicciones de la ley de Gresham- con lo
cual el símbolo fundamental y más visible de la unión europea se
preservaría. Además, aflorarían, al menos en parte, las actividades
ocultas, y a algunas de ellas, como la economía de la droga, de carácter
delictivo le resultaría más difícil desarrollarse.
La
disminución de euros en circulación introduciría restricciones para
ciertos pagos en metálico no declarados. Como las transacciones
electrónicas son fáciles de controlar resultaría más difícil defraudar a
Hacienda, aumentaría el PIB que ahora está oculto -la economía
sumergida en España representa el 20% del PIB- y por tanto se
incrementarían los impuestos percibidos por el Estado, autonomías y
colectividades locales.
Otra ventaja es que no podría producirse
un "corralito" pues nadie puede retirar la moneda electrónica para
guardarla en un calcetín: siempre tiene que acabar en alguna cuenta
domiciliada en el territorio nacional. También se evitaría la fuga de
capitales habida cuenta que no podrían enviarse al extranjero toda vez
que se trata de moneda cerrada.
Finalmente, y no es anecdótico
dada la extensión e incremento de la delincuencia informática, los
hackers no desvalijarían las cuentas de las europesetas electrónicas
¿para qué querrían una moneda cerrada que, forzosamente, debe transitar
siempre por cuentas domiciliadas en España?" (Rebelión, 02/12/2011, 'A Guillermo de la Dehesa:Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas), Juan José R. Calaza*,Faro de Vigo)
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