"–Porque
una vez que estalló la crisis, la solución era que el Banco Central
Europeo (BCE) le pusiera un piso al precio de los bonos, como hace la
Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central de Inglaterra y el
de Japón, es decir, actuar como prestamista de última instancia también
de los gobiernos, porque está descontado que un país que emite en su
propia moneda no puede defoltear.
Pero de repente el mercado empezó a
descubrir que el BCE no era prestamista de última instancia de Grecia.
En realidad la entidad compró deuda griega, pero lo hizo de forma
autodestructiva, diciendo que estaba en contra de hacerlo, dosificando
la intervención y además fue obsesivamente monetarista, porque
esterilizó las compras.
Los países emergentes siempre emitieron deuda en
moneda que no manejan, y ése es el riesgo de default, por iliquidez de
un país en moneda internacional.
Eso pareciera ser un atributo de los
países emergentes. Pero empezó a pasar en Grecia y luego en otros países
hasta llegar a España e Italia, por la política que lleva a cabo el
BCE. Entonces los países del euro de algún modo se convirtieron en
economías de mercado emergente, porque emiten deuda, pero no tienen
banco central que los respalde.
–¿Qué efecto puede tener la fuerte provisión de liquidez del BCE a los bancos que se anunció recientemente?
–El
BCE va a dar toda la liquidez al 1 por ciento por tres años, contra
bonos de los países que están complicados. Entonces los bancos están
comprando deuda española e italiana y se la venden al BCE, que les da
euros.
Se genera demanda para bonos europeos, que terminan en el BCE,
igual que si la entidad monetaria los comprara. Eso es un parche, porque
tiene un límite, que es el capital de los bancos. (...)
–Más allá de que ocurra o no una corrida especulativa masiva, ¿cuál
es el panorama de Europa en términos de crecimiento económico?
–El
crecimiento es esencial para resolver el problema financiero a mediano
plazo porque, si no, la relación de la deuda con la actividad económica
va a seguir creciendo. Se quiere hacer una devaluación interna, que es
depresiva, políticamente complicada y de hecho no se efectiviza casi en
ningún lado.
Es un mecanismo muy lento y extraordinariamente penoso.
Pero es lo único que hay, porque los gobiernos de Europa no tienen
instrumentos de política, por eso ponen economistas en los distintos
cargos, para dar señales al mercado, como hizo la Argentina en el fin de
la convertibilidad.
Una posibilidad sería que Alemania haga política
fiscal y monetaria expansiva y tenga una inflación superior a los demás
países, pero los alemanes no quieren saber nada de eso. Por lo pronto,
en 2012 está pronosticada una recesión." (Rebelión, 04/01/2012, 'Entrevista a Roberto Frenkel, economista de CEDES: “En 2012 está pronosticada una recesión”, Página 12)
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