"Varios Estados europeos vieron como aumentaba enormemente su deuda
pública después de haber inyectado importantes sumas a los bancos
privados, para evitarles la quiebra. Y ahora estos países se ven
sometidos a la implantación de planes drásticos de austeridad con el fin
de encontrar los recursos financieros necesarios para el reembolso de
esa deuda pública.
Aunque la situación no es tan dramática como la de Grecia o Portugal,
Bélgica no es una excepción: el reciente aumento de la deuda pública
belga está directamente relacionado con la crisis financiera de 2008 y
con los rescates bancarios realizados por el Estado belga entre 2008 y
2011.
Estos rescates deterioraron la situación de las finanzas públicas
belgas y, contrariamente a un discurso que quiere ser tranquilizador,
Bélgica no está fuera del riesgo de una grave recesión económica ni
tampoco de un ataque especulativo sobre su deuda.
El Estado belga y las regiones intervinieron por primera vez en
octubre de 2008 con un monto de 20.600 millones de euros, de los que
2.000 millones fueron para el rescate de Dexia. Para financiar el
rescate bancario, estos 20.000 millones de euros se pidieron en préstamo
a los mercados financieros y por lo tanto aumentó la deuda pública en
esa suma.
Después del rescate de 2008, sin un control serio que verificase que
el dinero público inyectado en el banco Dexia se gastaba de acuerdo al
interés general, éste último continuó con sus actividades especulativas y
con las mismas arriesgadas apuestas que, sin embargo, lo habían llevado
a un callejón sin salida |3|.
El 10 de octubre de 2011, el grupo bancario Dexia llegó a la quiebra y
fue desmantelado en tres entidades: Dexia Holding, Dexia Banque
Belgique y Dexia Crédit Local. Dexia Banque Belgique fue nacionalizado
por el Estado belga por un monto de 4.000 millones de dólares El estado
belga adquirió el 100% de los acciones de Dexia Banque Belgique (DBB)
por un monto de 4.000 millones de euros.
Es preciso mencionar que eso no
hace de ello una empresa pública ya que para eso se requieren otras
transformaciones. Por otra parte, Francia, Bélgica y Luxemburgo se
pusieron de acuerdo para otorgar una garantía de 90.000 millones de
euros sobre los activos del grupo Dexia, de los que el 60, 5 % será
asumido por Bélgica, lo que representa una suma de 54.000 millones de
euros, o sea el 15 % del Producto interior bruto (PIB). Sin embargo,
Francia sólo se comprometerá con un máximo de menos del 2 % de su PIB.
Ya que esencialmente esas garantías se refieren a activos tóxicos, es
más que probable que se transformen a medio plazo en nuevas deudas
públicas, lo que traerá aparejado nuevas políticas de austeridad, muy
duras socialmente, del tipo de las implantadas en Grecia, Irlanda,
Portugal , España o Italia.
La factura total para el Estado belga puede llegar a ser muy cara:
54.000 millones de euros, o sea 34.000 millones más que la suma otorgada
para el rescate de Fortis, de Dexia, de KBC y de Ethias, en 2008. Es
también 26 veces la partida prevista en el presupuesto de 2012 para la
sanidad y más de 200 veces las partidas previstas para la SNCB (Sociedad
Nacional de los Ferrocarriles Belgas) de 253 millones de euros, y con
la particularidad de la supresión de 170 trenes desde ahora hasta
diciembre de 2012.
Esto nos da la idea de la amplitud del riesgo que
representan esas garantías para las finanzas públicas belgas. Tanto más
que a esos 54.000 millones de euros hay que agregarles los intereses y
accesorios que no están incluidos. A pesar de las declaraciones que
anuncian la reducción a la mitad de esta garantía, hasta ahora no hay
nada confirmado, y, de todas maneras, esta reducción no resolvería el
problema." (AttacEpaña, 04/02/2012)
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