"Cientos de familias en paro hacen frente al frío en la cola del Banco de Alimentos de Lugo. «Coas cousas que me dan aquí, miña nai e máis eu imos tirando toda a semana», explica David, un parado de 22 años que tiene una discapacidad física.
El paro y la falta de ingresos estables empuja todas
las semanas a centenares de familias a acudir al Banco de Alimentos de
Lugo para conseguir lo más básico para subsistir. Esperan con paciencia,
durante horas, soportando el frío.
Ancianos que cobran pensiones
mínimas, veinteañeros y treintañeros sin empleo y que en algunos casos
ya tienen importantes cargas familiares, hombres y mujeres en la
cincuentena que se han quedado al margen del mercado laboral, e
inmigrantes de Sudamérica o de países como Marruecos que han despertado
del «sueño español» intentan acceder al local en el que, a cambio de un
euro, reciben cerca de 40 kilos de arroz, pasta, leche, legumbres, pan,
conservas, carne e incluso frutas y verduras.
«Coas cousas que me dan
aquí, miña nai e máis eu imos tirando toda a semana», explica David,
parado de 22 años que tiene una discapacidad física. Su madre, sin
trabajo, está enferma y es él quien se desplaza al banco de alimentos.
De repente, se oyen pitidos y bocinazos debido a
un coche tuneado que está en doble fila y que atasca el tráfico en la
calle Santiago. El conductor está en la cola para recibir comida. «¡No
hay derecho! ¡Si puede mantener ese coche también puede pagarse la
comida!», exclama una mujer de mediana edad, que espera su turno
agarrada al carrito. (...)
Llama la atención que de alguna familia van hasta tres miembros, con lo
que recogen 120 kilos de alimentos a la semana. «Parecen demasiados para
una sola familia», reflexiona un inmigrante argentino que está sin
empleo. Su mujer, que lo acompaña, pero no entra, añade: «Gente que haga
trampas la vas a encontrar en todos los sitios, pero hay mucha
necesidad». (La voz de Galicia, 02/02/2012)
"La tragedia griega se hace cada vez más profunda.
El aumento de la desnutrición entre los escolares, unido al descenso del presupuesto en Educación en un 60%, ha llevado al Ministerio de Educación griego a repartir vales de comida, financiados entre el Ayuntamiento, la Iglesia y empresas privadas.
Los barrios más golpeados por la crisis económicas serán los primeros en recibir estos cupones para almuerzos gratuitos, según ha informado hoy la agencia pública AMNA. El primer paso de ese plan, que comenzará la próxima semana, será el reparto de estos cupones en 18 escuelas de barrios populares en la región de Ática.
Con posterioridad, se dará asistencia directa a las familias cuya situación económica sea más grave, explicó la viceministra de Educación, Evi Jristofilopulu.
Los vales pueden ser canjeados por leche, galletas, cereales, fruta o bocadillos en las escuelas y el proyecto se financiará con la colaboración de la Iglesia, los Ayuntamientos y empresas privadas, ya que el presupuesto de Educación ha sido reducido un 60 % este año.
"Hay casos de alumnos de familias pobres que pasan todo el día en la escuela sin comer nada. Desde el principio del año escolar fueron mencionados cuatro casos de desmayos (por hambre)", declaró a Efe el secretario general de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (OLME), Zemis Kotsifakis, en una entrevista en diciembre." (Público, 31/01/2012)
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