"¿Qué tiene el decreto de reforma laboral que apareció publicado el
sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) que asegure la creación de
empleo digno y estable? Nada. Dependerá de la buena voluntad de quien
lo aplique.
¿Qué contiene para acabar con la dualidad del mercado de
trabajo, principal objeto de los cambios según la ministra de Empleo,
Fátima Báñez? Bastante; convierte a prácticamente toda la población
activa en trabajadores precarios. ¿Qué medidas hay que sirvan para
abaratar el despido? Multitud de ellas (...)
De la lectura en el BOE se desprenden consecuencias de calado en
relación con los salarios (pueden sufrir una rebaja general, una
deflación de los mismos) de las que nadie ha dado cuenta. (...)
¿Declararon el presidente de Gobierno Mariano Rajoy y otros dirigentes
del PP en la campaña electoral que no contemplaban abaratar el despido?
Sí, de modo explícito, de manera reiterada, las hemerotecas lo muestran
con nitidez.
¿Engañaron, pues, al electorado teniendo en cuenta que en
el número de desempleados no hay posibilidad de cifras ocultas por parte
del anterior Ejecutivo o de Eurostat, y por consiguiente no cabe ningún
factor sorpresa como por ejemplo en la evaluación del déficit público?
Sí, engañaron con alevosía y premeditación. ¿Han violentado el mandato
electoral? Desde luego. (...)
¿Por qué hablan de amor (crear puestos de trabajo, reducir la
temporalidad) si quieren decir sexo (abaratar el despido, facilitar la
reducción de salarios…)? ¿Es equilibrada la reforma laboral, como han
declarado los miembros del Ejecutivo? No. Es muy desequilibrada." (El País, 13/02/2012, 'El partido de los empresarios', de Joaquín Estefanía)
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