13.2.12

Parece desaprensivo que el BCE delegue el derecho a determinar lo que implica una reestructuración de deuda griega aceptable a un comité secreto de miembros del mercado corporativistas, la Asociación Internacional de Permutas y Derivados, un grupo económico con intereses creados en el resultado

"Ninguna de estas explicaciones es una excusa adecuada para la oposición del BCE a una reestructuración profunda e involuntaria de la deuda griega. El BCE tendría que haber insistido para lograr una mayor transparencia. De hecho, esa debiera haber sido una de las principales lecciones de 2008.

Los reguladores no debieron haber permitido a los bancos especular como lo hicieron; en todo caso, tendrían que haberles exigido que se aseguraran y luego insistir en una reestructuración que garantizara el pago del seguro.

La evidencia, por otra parte, de que una reestructuración involuntaria profunda sea más traumática que una voluntaria, es escasa. Al insistir en el aspecto voluntario, el BCE puede estar intentando garantizar que la reestructuración no sea profunda; pero, si ese es el caso, está priorizando los intereses de los bancos sobre los de Grecia, para quien una reestructuración profunda es fundamental si desea salir de la crisis.

De hecho, el BCE puede estar priorizando los intereses de los pocos bancos que han suscrito seguros de impago de crédito por encima de los griegos, de los contribuyentes europeos y de los acreedores que actuaron en forma prudente y se aseguraron.

El último aspecto extraño de la postura del BCE está vinculado con la gobernanza democrática. La decisión sobre la ocurrencia del evento crediticio queda en manos de un comité secreto de la Asociación Internacional de Permutas y Derivados, un grupo económico con intereses creados en el resultado.

Si los informes de la prensa son correctos, algunos miembros del comité han estado usando sus puestos para promover situaciones de negociación más favorables a sus intereses. Pero parece desaprensivo que el BCE delegue el derecho a determinar lo que implica una reestructuración de deuda aceptable a un comité secreto de miembros del mercado corporativistas.

El único argumento que parece -al menos superficialmente- poner en primer lugar el interés del público, es que una reestructuración involuntaria puede llevar a un contagio financiero, enfrentando a grandes economías de la eurozona, como Italia, España, e incluso Francia, a un aumento brusco, y tal vez prohibitivo, de sus costos de endeudamiento.

Pero eso nos lleva a preguntarnos: ¿por qué una reestructuración involuntaria debería conducir a un contagio peor que una voluntaria de igual magnitud? Si el sistema bancario estuviese bien regulado, si los bancos con tenencias de deuda pública se hubiesen asegurado, una reestructuración involuntaria debería perturbar menos los mercados financieros."                           (La captura del BCE, de JOSEPH E. STIGLITZ, El País, 07/02/2012)

No hay comentarios:

Publicar un comentario