1.3.12

¿Cómo sería la vida de un funcionario alemán medio si la República Federal se viera obligada a seguir la misma cura de austeridad draconiana que este país impone actualmente a Grecia?

"Pongamos que se llama Erich Hansen. Erich Hansen es educador del sector público en una pequeña ciudad del estado de Hesse [en el centro de Alemania]. (...)

El sueldo de Erich Hansen pasaría de 3.250 euros mensuales a 2.760. En cambio, su cotización al sistema sanitario se incrementaría 530 euros en un año, mientras que el IVA pasaría del 19 al 22 %.

 Este educador, al que le gusta tomarse una cerveza y fumarse un cigarro después del trabajo, tendría que afrontar un aumento del 33 % en los impuestos sobre el alcohol, la gasolina y el tabaco.

Los compañeros de Erich Hansen están preocupados. El Gobierno ha anunciado la supresión de 460.000 puestos en el sector público. Los jubilados alemanes tendrán que contar con una reducción de 1.000 euros en sus ingresos anuales. (...)

Mientras, nuestro supuesto Erich Hansen ha perdido su empleo. El educador tuvo que renunciar a la indemnización por desempleo. El Estado le retiene 600 euros al año. Erich contribuye así al rescate del euro. (...)

Una mirada hacia Grecia bastaría para retomar el buen camino y para constatar que para los ciudadanos griegos, hace tiempo que el asunto está claro: la catástrofe es una realidad y el país se parece cada vez más al tercer mundo."             (Presseurop, 29 febrero 2012,
Cicero Berlín)

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