"Desde que comenzó la crisis han cerrado en España más de medio millón de pequeñas y medianas empresas. (...)
Desde hace unos años, incluso antes de que comenzase la crisis pero
mucho más desde entonces, hay dos grandes problemas que dificultan el
negocio de las pymes: la falta de demanda y la morosidad que sufren a la
hora de cobrar los servicios que prestan. (...)
Aunque es difícil calcularlo con exactitud, la deuda del sector
público con las pymes se cifra en 35.000 millones de euros y en unos
15.000 millones a los autónomos, aunque posiblemente sea incluso mucho
mayor.(...)
Pero, en contra de lo que se suele creer (y esto es muy importante a
la hora de darle solución al problema), la morosidad que hace cerrar
pymes y que arruina a autónomos no viene solo de las administraciones
públicas.
Aunque no tenemos datos fiables de la deuda de las grandes
empresas con las pequeñas y medianas, la cifra podría ser quizá igual o
tan abultada como la del Estado si se tiene en cuenta que... solo el 8,72% de las grandes empresas cumplen con los plazos de pago
pactados (frente al 47,38% de las microempresas, el 38,67% de las
pequeñas y el 22,26% de las medianas que sí los cumplen).
De hecho, cualquier persona que conozca el sector sabe que es
habitual que grandes empresas como Dragados, FCC, Repsol, etc. estén
pagando a 210 o incluso a 240 días, lo que supone un fardo tan pesado
como el de la morosidad pública para las pymes (las administraciones
públicas españolas han venido pagando como media a 154, frente a 67 en
la Unión Europea). (...)
- Para colmo, el mecanismo establecido por el gobierno se basa en la
financiación de la deuda a través de la banca privada. Esta recibirá del
Banco Central Europeo el dinero necesario (unos 20.000 millones para
los ayuntamientos de momento y quizá el doble más adelante para las
comunidades autónomas) al 1% y reclama prestarlo para este proceso al
8%, además de cobrar las correspondientes comisiones que se
establecería, según se está diciendo, “a criterio de la entidad”. Un
negocio redondo.
... se debería recurrir al Banco Central Europeo para que financiara a
los gobiernos, o a bancos públicos que no miren solamente aumentar sus
beneficios, con la misma generosidad con que lo hace a los bancos
privados. El ahorro sería gigantesco aunque, claro está, terminaría con
el privilegio y el poder de los banqueros que dominan el mundo.
En tercer lugar, y bajando incluso a alternativas aún más concretas
que mencionamos simplemente para que se compruebe que suele ser mentira
que siempre haya una única “solución” a los problemas económicos, se
podría recurrir a otras fórmulas más razonables como la llamada cuenta
corriente tributaria que es un sistema que permite a los contribuyentes
que cumplan determinados requisitos la compensación de créditos y deudas
con la Administración Tributaria." (Attac Madrid, 10/03/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario