30.3.12

El Gobierno alemán excluirá a los trabajadores españoles, portugueses y griegos de la prestación del llamado Hartz IV para parados de larga duración, cuya cuantía es de 364 euros

"El Gobierno alemán acaba de modificar su legislación con el objeto de excluir a los trabajadores españoles, portugueses y griegos de la prestación del llamado Hartz IV para parados de larga duración, cuya cuantía es de 364 euros, a la que se añade otra serie de beneficios sociales. (...)

Pero la noticia sugiere algo más, la enorme mentira en que se basa la Unión Europea. Es evidente que una cosa es la libertad de circulación de las mercancías y de los capitales y otra cosa muy distinta la de los trabajadores. Movilidad, sí, pero tan solo cuando interesa y en determinadas condiciones.

Alemania se encuentra, gracias a la Unión Monetaria y a los beneficios que obtiene de ella en contraposición a otros países, por lo menos hasta ahora, en una situación económica buena, hasta el punto de necesitar importar mano de obra cualificada.

La misma Merkel en su visita a España manifestó la necesidad que tiene su país de técnicos e ingenieros, animando a los jóvenes españoles con titulación a la emigración, y no es ningún secreto que jóvenes licenciados en distintas materias, especialmente ingenieros, ante la falta de trabajo en España dirigen sus pasos al país germánico.

Semejante flujo migratorio constituye otro elemento de enriquecimiento de Alemania, que recibe mano de obra ya preparada, y de empobrecimiento de España, que ve cómo su inversión en educación se marcha a producir a otras latitudes. Ahora bien, Alemania no está dispuesta a admitir a otro tipo de trabajadores que llegan simplemente a buscar trabajo. (...)

¿Cómo es posible hablar de unidad fiscal en Europa, cuando se limita para los no alemanes esta pequeña ayuda, tanto más insignificante cuanto que apenas la solicitaban los emigrantes? A la única unión fiscal que está dispuesta la canciller es al sometimiento de todos los países a la disciplina fiscal que ella quiera imponer.

Alemania nunca aceptará una verdadera unión fiscal, que representaría una importante transferencia de fondos de los países ricos a los menos prósperos, pero por eso mismo los gobiernos de estos últimos países nunca deberían haber aceptado una unión monetaria en estos términos, y por esa razón también esta antes o después se deshará."           (Rebelión, 22/03/2012)

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