"Un país como España que va a generar 630.000 parados más durante 2012
(con el coste correspondiente en el seguro de desempleo), que va
disminuir su producción en el 1,7%, y que observará, impotente, como
caerá su demanda nacional casi un 5% haga lo que haga el Gobierno —pues
este ha dicho que sus reformas son a medio plazo y que las medidas
tomadas y por tomar no tendrán efecto en este ejercicio— se ha
comprometido, por exigencias externas, a bajar al mismo tiempo su
déficit público en unos porcentajes agónicos para el bienestar y la
protección social de su población.
Ello parece ir contra el sentido común y contra la experiencia de lo
practicado cuando los ciclos económicos están en su parte más baja. (...)
Por otra parte, se siga la ruta trazada por Rajoy o la de Bruselas, la
operación de consolidación fiscal tiene una estación término calificada
de “sagrada” por unos y otros: para 2013 el objetivo de déficit público
será del 3% del PIB. Nueva vuelta de tuerca. (...)
Como el Gobierno de Rajoy en sus medidas de choque ya ha hecho el gasto
político de ajustar la economía (mediante un aumento a la sueca de los
impuestos directos y una reducción de gasto público) en 1,5 puntos del
PIB, la propuesta más sensata hubiera sido dejar el déficit donde está,
en el 7% del PIB, sin nuevas tandas de sacrificios adicionales."
('Moratoria de austeridad', de Joaquín Estefanía, ,El País, 05/03/2012)
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