" Para David Brooks, la raíz del problema del euro es el comportamiento
de los países del sur de Europa-como Grecia, Portugal, España e Italia-,
que, viviendo por encima de sus posibilidades, estuvieron gastando de
una forma irresponsable, pidiendo dinero a los bancos alemanes y de
otros del centro de Europa, que tienen toda la razón de exigir que se
les devuelvan.
Esto es lo que el gobierno Merkel está pidiendo que se
haga. No es justo-según David Brooks-que los alemanes estén ayudando a
los países del sur-a través del Banco Central Europeo (BCE) -,
rescatando los países que “tienen unos sectores públicos enormes, muy
por encima de lo que pueden pagar”.
David Brooks defiende así la postura
de la Sra. Merkel, afirmando que Alemania ya ha cumplido su deber y
ahora es el momento en que españoles e italianos cumplan el suyo. Que
Alemania les ayudara ahora, sin más, sería recompensar un comportamiento
irresponsable.
El problema de tal teoría es que ignora datos fácilmente accesibles que
muestran el error de sus supuestos. Veámoslo. En primer lugar, los datos
no muestran que España tenga un sector público hipertrofiado. El gasto
público por habitante es, en España, el más bajo de la UE-15. (...)
Veamos otro dato. Brooks también dice que la crisis viene del hecho de
que España se gasta más de lo que tiene, después de haber actuado de una
manera licenciosa y exuberante durante muchos años. De nuevo, los datos
no apoyan este supuesto.
El estado español, cuando la crisis comenzó en
2007, estaba en superávit y la deuda pública era de los más bajos de la
UE-15.(...)
¿Dónde está, pues, la exuberancia en el sector público?
Vamos ahora a la exuberancia en el sector privado. Y ahí sí que hubo una
gran exuberancia y especulación. Pero, al parecer, el Sr. Brooks
desconoce el papel clave que jugó la banca alemana en facilitar y
estimular el endeudamiento de las instituciones financieras españolas,
obteniendo en el proceso unos beneficios auténticamente exuberantes.
La
banca privada, tanto española como alemana, y sus supervisores -tanto el
Banco Central Europeo como el Banco de España y el banco central
alemán- actuaron con un elevado nivel de irresponsabilidad, en el caso
de los bancos, y de complicidad , en el caso de los bancos centrales.
David Brooks, en su canto a la banca alemana, ignora que estaba metida
en la burbuja inmobiliaria especulativa española hasta la médula, de lo
cual consiguió grandes beneficios hasta que la burbuja explotó. (...)
Y, finalmente, David Brooks también ignora cómo funciona el BCE y su relación con la banca alemana.(...)
La banca alemana tiene una enorme
influencia sobre el BCE, pero el dinero del BCE no es dinero alemán. El
dinero del BCE se imprime en las máquinas que producen dinero y se
utilizan para comprar los bonos públicos de España con unos elevados
intereses, con lo que no cuesta ni un céntimo al ciudadano alemán o a
sus bancos.
En realidad, el BCE gana dinero no sólo imprimiendo, sino
recibiendo los intereses.
Al parecer, Brooks ignora que el hecho
de que los bancos alemanes y su banco central no quieran que se compren
bonos públicos no es porque los pensionistas alemanes estén ayudando al
estado español (cosa que no hacen), sino porque temen que imprimiendo
moneda aumente la inflación, el enemigo número uno de la banca en
cualquier país. Aquí está el problema." (Versión en castellano del artículo
originalmente publicado en el diario ARA en catalán el 22 de diciembre
de 2011. Por Vicenç Navarro. vnavarro.org, 02/01/2011)
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