"A Jorge de la Cruz, peruano de 45 años, la semana pasada su banco le
dio la opción de permanecer en su piso de Usera (Madrid) pagando un
alquiler. La oferta le llegó in extremis: faltaban horas para que se
ejecutara su desahucio. De la Cruz llegó a España en 2003 y a los dos
años compró el piso pensando en que pronto se reunirían con él su mujer y
sus tres hijos.
Pero la crisis desbarató los planes de esta familia,
que sigue dividida en dos. Aceptó la oferta: pagará 500 euros mensuales a
la entidad. No se trata de un alquiler social, como reivindican los
afectados, pues para que lo sea el precio debe fijarse en un 30% de los
ingresos de la unidad familiar y Jorge recibe 426 euros de ayuda
pública.
Dos amigos se van a mudar con él para compartir los gastos. Él
no está del todo cómodo con lo firmado a toda prisa: “¿Por qué debo
pagar el IBI y la comunidad, si ya no soy el propietario?”, se pregunta.
Las entidades están aplicando en algunos casos alternativas a los
desahucios. Fórmulas como la refinanciación del crédito o convertir al
propietario en inquilino, aunque esta opción es aún minoritaria. Bankia,
la entidad que según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca es la
que más desahucios ha llevado a cabo, ha flexibilizado las condiciones
hipotecarias de 50.000 clientes.
Una de las soluciones que ofrece es
fijar una cuota mínima que el deudor pueda pagar (unos 300 euros) y
evitar el desalojo. “El ofrecimiento del alquiler lo hacemos a través de
la obra social. En casos de gran exclusión, pero no es una fórmula muy
utilizada”, añaden fuentes de la entidad. Otros bancos reconocen que,
pese a ser minoritario, es un mecanismo que cada vez usan más. (...)
La opción de alquilar el piso, además de ahorrar a las entidades los
costes de un desahucio, les garantiza un ingreso y la seguridad de que
nadie va a destrozar la vivienda. “Le dije al banco:
¿Qué preferís, que
tengamos el piso cuidado o que se meta una familia de okupa, que es lo
que va a pasar?”, explica Pedro (no quiere dar su apellido), otro
afectado español que permanecerá en la vivienda a cambio de 500 euros
revisables a la baja si cumple con los pagos.
“La búsqueda de alternativas al desahucio es una demanda social que
poco a poco se abre paso”, dice Rafael Mayoral, abogado de la Plataforma
de Afectados por la Hipoteca de Madrid, (...)
En su opinión, el aumento de estos alquileres es el resultado “de la
movilización social” y “del desprestigio de las entidades, que están
perdiendo la batalla con la sociedad civil por el ejercicio antisocial
del derecho a la propiedad sobre las viviendas adjudicadas, que en
muchos casos abandonan, sin anotarlas en el registro de la propiedad y
sin abonar las cuotas a las comunidades de propietarios”. (El País, 27/02/2012)
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