"La bajada de clientes y el aumento del combustible han motivado que los taxistas de Madrid decidan, cada vez más, aguardar a los usuarios pacientemente estacionados en una parada antes
de quemar gasolina dando vueltas por la ciudad.
Por un lado se
contamina menos, y se descongestionan algunas arterias, pero por otro
lado se colapsan las pocas paradas habilitadas para tal efecto.
Basta con darse una vuelta por Atocha, o por la confluencia de
Velázquez con Ortega y Gasset para observar el embotellamiento de
vehículos. Las matemáticas lo explican mejor: El número de taxis que
circulan por Madrid asciende a cerca de 16.000. Sin embargo las paradas oficiales de la capital tienen hueco para 5.000.
Realizadas las operaciones pertinentes los madrileños se encuentran con cerca de 11.000 vehículos
entorpeciendo el tráfico. En algunas zonas calientes la doble fila ha
crecido tanto que el tránsito regular queda reducido a la mínima
expresión." (La Vanguardia, 12/03/2012)
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