"Rajoy, y con él todo su equipo, vive obsesionado por otra cosa: las especulaciones sobre la intervención de España. (...)
La subida de la prima de riesgo, las dudas sobre España expresadas por
varios dirigentes europeos de alto nivel y las informaciones de varios
medios internacionales alertando de los problemas españoles tienen al
Gobierno sobresaltado. Se ha llegado con la lengua fuera a los 100 días,
el momento en que, en condiciones normales, un Gobierno empieza a
asentarse. (...)
Más preocupan los mercados, con los que no hay negociación posible.
Rajoy, como Zapatero, vive así pendiente de la prima de riesgo y de los
recurrentes tambores de intervención, un riesgo que nadie ve aún como
real.
Convencer a la vez a Bruselas y a los españoles es muy difícil. Por eso
en el Ejecutivo, tras el golpe de las andaluzas, se ha instalado un
debate de fondo:
¿Hay que contarle a los ciudadanos realmente cómo están
las cosas? ¿Hay que hablar del riesgo de intervención? ¿Conviene
explicar que la presión de Bruselas es de tal calibre que no hay margen
para hacer otra cosa?
De momento, el viernes ya se endureció el tono al
presentar los Presupuestos —Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro
hablaron de “situación límite” y “crítica”—. Pero aún no se ha llegado a
pronunciar la palabra tabú, “intervención”, porque creen que generaría
una psicosis que podría ser muy perjudicial en los mercados.
(...)
“Yo no sé si lo explicamos bien o mal, pero no nos engañemos, estamos
aguantando gracias a la respiración asistida de la barra libre de
liquidez del Banco Central Europeo. Si no fuera por eso, esto revienta.
No tenemos margen para nada, mucho menos para echarnos atrás y matizar
la reforma laboral, por ejemplo. Y eso lo saben los sindicatos, lo sabe
el PSOE y lo sabe todo el mundo que tiene alguna responsabilidad”,
señala un miembro del Ejecutivo." (El País, 01/04/2012)
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