"El diario estadounidense echa más leña al fuego y dice que España
podría ser la próxima economía de la zona euro en caer por culpa de la
"mala gestión" de la crisis de deuda liderada por Alemania.
España podría ser la próxima economía de la zona euro en caer por
culpa de la "mala gestión" de la crisis de deuda liderada por Alemania,
según afirmaThe New York Times en un editorial titulado 'Una
sobredosis de dolor', en el que reclama un mayor apoyo al crecimiento y
menos medidas de austeridad.
El diario estadounidense considera que no es necesario llegar a esta
situación, pero cree que esto podría ocurrir a menos que la canciller
alemana Angela Merkel y sus aliados políticos dentro y fuera del país
reconozcan que ningún país puede pagar sus deudas "asfixiando el
crecimiento económico".
En su opinión, la austeridad, la "cura prescrita" por Merkel para
todo, no está funcionando en ninguna parte. Así, remarca que, después de
semanas de calma engañosa y a pesar de las inyecciones de liquidez del
Banco Central Europeo (BCE), los países han vuelto a la recesión, el
paro está subiendo y las previsiones de déficit están empeorando.
"Los
mercados de deuda están especialmente nerviosos por España e Italia, dos
de las mayores economías de Europa", añade.
En el caso de España, recuerda que está "sacudida" por una tasa de
desempleo cercana al 25%, pero cree que podría alcanzar "niveles más
altos de miseria" por la austeridad recogida en los presupuestos
presentados por el Gobierno español después de que la Unión Europea (UE)
rechazara sus peticiones para una mayor flexibilidad fiscal. (...)
'The New York Times' cree que, dado que cada economía europea tiene
problemas diferentes, necesitan diferentes remedios. En el caso de
España, la deuda del sector público es de las más bajas, pero tiene que
reducir la deuda privada lastrada por el estallido de la burbuja
inmobiliaria, que hizo además que los bancos recurrieran al apoyo del
Gobierno.
En su opinión, al no contar con buenas opciones para lograr reducir
el déficit, Rajoy ha propuesto una serie de "malas medidas", como
recortar la inversión pública necesaria para mejorar la competitividad,
las políticas activas de empleo o la sanidad y la educación.
"Estafar a
la fuerza de trabajo de mañana para pagar por la burbuja inmobiliaria de
ayer no tiene sentido económico", defiende.
En esta línea, considera que estos "dañinos recortes" podrían haberse
evitado si Merkel y sus socios hubieran reconocido que restaurar la
competitividad del débil Sur de Europa requiere "más inversión en
reformas y crecimiento y una focalización menos obsesiva en la
aritmética del déficit a corto plazo". (Cinco Días, 13/04/2012)
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