"En la crisis de Bankia confluyen dos cajas de ahorro, Caja Madrid y
Bancaja, pero en el análisis también podemos incluir a la CAM, cuya
crisis estalló antes. Entre las tres han acumulado un terrorífico
volumen de créditos ligados al negocio inmobiliario. Comparten ciertas
características comunes, que les confiere cierta singularidad dentro del
sistema bancario español. Estas tres cajas han estado gobernadas por el
Partido Popular en el período en el que se incuba la burbuja
inmobiliaria.
La cartera de préstamos de las tres entidades ha acumulado
una gran concentración de préstamos a promotores inmobiliarios, con los
que los miembros de los consejos de administración tenían fuertes
vínculos, o incluso se llegaban a sentar en los consejos como
empresarios independientes. En el caso de la Comunidad Valenciana,
Bancaja y CAM financiaron todo tipo de proyectos faraónicos, que
resultaron, en gran parte, inversiones fallidas.
Las tres cajas tomaron
grandes participaciones industriales, con el fin de sentar en los
consejos de administración de las grandes empresas españolas a los
presidentes y otros destacados miembros de las cajas. El principal
mérito de Miguel Blesa, catorce años presidente de Caja Madrid, fue el
ser amigo de Aznar, y en el caso de José Luis Oliva, el haber sido
presidente de la Generalitat Valenciana, le convertía en un reputado
banquero.
Los sueldos conocidos de los presidentes de las cajas se
igualaron con los de los bancos privados, al mismo tiempo que las
remuneraciones de los consejeros también alcanzaban cifras escandalosas.
Así se conseguía el gobierno corporativo “perfecto”, en el que los
intereses de los consejeros estaban adecuadamente alineados con los
intereses de los presidentes: enriquecerse todos.
El núcleo directivo no
podía estar al margen de la bonanza y, además de retribuciones y fondos
de pensiones millonarias, se les premiaba con puestos en consejos de
administración de empresas participadas, muchas de ellas compartidas con
promotores inmobiliarios. Así se cocinaron las condiciones ideales para
la tormenta perfecta.
Todos los implicados tenían intereses en el
negocio, y éste estaba basado en aumentar el balance, generar beneficios
a corto plazo, porque si la situación cambiaba, ya tenían sus cláusulas
de protección, en forma de fondos de pensiones y salida de la entidad
con indemnizaciones millonarias." (Ganas de escribir, 17/05/2012)
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