21.5.12

La deuda de las promotoras inmobiliarias asciende a 400.000 millones. El 'banco malo' pagaría por ellas sólo 73.920 millones... lo que llevaría a más de una banco a la quiebra

"Recordemos que el problema es que los bancos (y cajas) concedieron créditos a empresas constructoras y promotoras inmobiliarias durante los años de la burbuja. Esos créditos fueron concedidos a cambio de unas garantías que eran los terrenos en los que se debían edificar las viviendas o las propias viviendas construidas o a medio construir. 

Una vez explotó la burbuja, las constructoras y promotoras quebraron y no devolvieron el crédito por lo que los bancos y las cajas pasaron a ser propietarias de terrenos, solares, edificios construidos y a medio construir, aeropuertos y ciudades fantasma por toda España.

Ante estas circunstancias, la banca se enfrenta hoy a dos tipos de problemas. El primero es de balance: nadie sabe exactamente cuanto valen estos activos “tóxicos”. (...)

Por ejemplo, imaginen un banco que en 2005 concedió un crédito a una constructora por valor de 100 millones de euros. Ésta quebró en 2009 por lo que el banco, en lugar del dinero que se le debía recibió unos terrenos y unas casas a medio construir que en principio valían 100 millones pero que, en realidad, en 2009 valían mucho menos. Imaginen que, a día de hoy, el banco ha valorado esas propiedades en, digamos, 70 millones. 

Si en realidad valen más de 70 no pasa nada. Pero si valen 30, entonces el banco pronto va a tener que apuntarse 40 millones adicionales de pérdidas. El problema es que para algunos bancos, esas pérdidas adicionales podrían acabar provocando su quiebra porque ya están al borde del precipicio. Y naturalmente eso crea una sombra de sospecha sobre muchos bancos en España (¿cuántos créditos “malos” concedieron y, una vez contabilizados, será solvente el banco?). 

Esa sombra de sospecha es muy grave porque hace que nadie quiera hacer negocios con ellos. La consecuencia es que el sistema de créditos en España deja de funcionar y el crédito no fluye hacia la empresa que necesita créditos para poder comprar materias primas o pagar a proveedores. Eso hace que se cree menos riqueza y menos trabajo y agrava la recesión. (...)

 El segundo tipo de problemas es que, de repente, la banca tiene que administrar terrenos, viviendas, construcciones y todo tipo de activos para los que no está preparada.(...)

  El tener que dedicar una parte de sus trabajadores, de su talento y su esfuerzo a una actividad que no le es propia, puede acabar perjudicando la actividad bancaria normal de la entidad.(...)

 ¿Y de cuanto dinero estamos hablando? Pues parece que el Partido Popular ha contratado al banco de inversión norteamericano, Morgan Stanley, para que le haga los números y, según el Wall Street Journal, los números son los siguientes: los activos inmobiliarios malos en manos de los bancos valen unos 176.000 millones de euros (noten que esa cifra está MUUUUY lejos de los 15.000 millones que ha anunciado de Guindos que es parecida a la muy criticada cofra de 20.000 anunciada en su día por la ministra Salgado. 

La cifra se me antoja demasiado pequeña teniendo en cuenta que la deuda de las promotoras inmobiliarias y constructoras con la banca asciende a unos 400.000 millones y que la mayoría de esas empresas estaban quebradas por lo que la mayoría de esos créditos eran incobrables). Según Morgan Stanley, el precio que pagaría el banco malo es el 42% de ese valor, lo que equivale 73.920 millones de euros. 

Eso, lógicamente, causaría enormes pérdidas en el sector bancario que llevaría a más de un banco al borde de la quiebra. Morgan Stanley calcula que para el rescate de esos bancos se necesitarían unos 29.000 millones de euros adicionales. 

 Total: si Rajoy adopta la solución del “banco malo”, deberá poner sobre la mesa un total de 103.000 millones de euros (más del 10% del PIB español). (...)

Si me preguntasen a mí (que, lógicamente no lo hacen), les diría que SI se quiere utilizar la estrategia del “banco malo”, yo utilizaría algún mecanismo de subasta para determinar el precio “justo” por el que pagar por los activos tóxicos. 

Si una vez se paga el precio de mercado, algún banco es insolvente, pues que quiebre y punto. Lo que no puede ser es que el gobierno mantenga un déficit del 18% del PIB en estos momentos de pánico generalizado y enorme sensibilidad social por los recortes.

Claro que todo lo que digo podría ser irrelevante si los números de Morgan Stanley sobre el rescate de los bancos estuvieran equivocados. Al fin y al cabo, Morgan Stanley tuvo que ser rescatado en 2009 por el programa TARP de George Bush, lo que seguramente indica que no es un banco demasiado bueno a la hora de hacer números.  O no."            (Xavier Sala i Martín, 11/05/2012)

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