"En Estados Unidos nunca ha habido ninguna duda:
desde el sábado, el consenso del mercado ha tachado el rescate a la
banca como una solución temporal, que sólo lograría calmar a los
mercados momentáneamente.
Así que la buena noticia ha estado siempre
matizada y empañada por ese temor a una intervención mayor de toda la
economía. Ahora, el miedo parece hacerse más fuerte e incluso en EEUU
aparecen opiniones extremas.
El primero en salir a la palestra fue el famoso multimillonario Jim
Rogers: “El rescate a la banca española es una locura, hay que dejar
quebrar al país”. Sus declaraciones a la CNBC pronto empezaron a ganar
adeptos en los medios de comunicación norteamericanos. Tanto su receta
como sus explicaciones.
“Lo que están haciendo es quitar los bienes a
las personas competentes para dárselo a las personas incompetentes… es
una moral absurda, la forma de que un sistema funcione es permitir a la
gente competente entrar y hacerse cargo de los activos, reorganizarlos y
volver a empezar”. Así que para Rogers todo aboca a un megarescate
futuro, pues sólo se da una patada hacia delante al problema al “crear
más deuda para solucionar el exceso de deuda”.
En el mismo foro, tampoco auguraba mucho futuro al préstamo a la
banca Mohamed El-Erian, consejero delegado de Pimco. “El paquete no
rompe el vínculo creciente y problemático entre los débiles bancos
españoles y la deteriorada solvencia de su deuda”, decía el mayor gestor
privado de fondos del mundo, para quien la acogida ha sido
“decepcionante”.
“Esto debería recordar a los políticos europeos que
cuanto más erosionada está la credibilidad de la política, más difícil
es conseguir que el sector privado comparta sus planes”.
Ambos agravaron así el pesimismo que ya había lanzado Joseph Stigliz,
el Premio Nobel de Economía. “Si el Gobierno rescata a los bancos y la
banca rescata al Gobierno, el sistema se convierte en una economía vudú.
No está funcionando ni funcionará”, concluía. (...)
“El rescate bancario no hará sino aumentar la deuda del gobierno,
agravando la preocupación entre los inversores sobre la salud de las
finanzas del país, haciéndolos más reacios a mantener la deuda pública
española y eso, a su vez, hará más difícil para España financiarse a
tasas de interés asequibles”. “En otras palabras, el rescate bancario
sólo puede hacer otro plan de rescate del gobierno español más
probable”, añadía.
Para la publicación, el miedo a una gran intervención de la economía
se basa en las “pobres” perspectivas económicas, que hacen sospechar que
el país “seguirá necesitando apoyo sustancial”. ¿Y la solución? Que
salga de su “espiral de muerte”, pues mientras la economía siga sumida
en el paro y la recesión, la presión sobre los bancos persistirá. La
contracción lleva a más quiebras y caídas de los precios inmobiliarios,
ampliando el agujero de los balances de las entidades financieras.
Ya un día antes, un editorial de The New York Times apuntaba en la
misma dirección, asegurando que es “inevitable” un segundo rescate. Es
muchísimo más que una opinión aislada, como confirma Reuters. Según su
última encuesta entre economistas de EEUU y Europa, España seguirá
pronto los pasos de Portugal, Irlanda y Grecia y pedirá un rescate
internacional para su deuda pública." (Expansión, 14/06/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario