"En un artículo que publicamos ayer Juan Torres y yo en Público titulado “El rescate traerá más recortes y no sirve para salir de la crisis”, señalábamos que en España estaba ocurriendo un golpe de Estado contra la democracia, que se había estado gestando en los últimos años y que había culminado con el rescate financiero.
El artículo ha tenido cierta repercusión, pues señalábamos que no era cierto –como el Gobierno Rajoy estaba anunciando- que las condiciones que desde las instituciones europeas se estaban imponiendo al Estado español afectarían sólo al sistema financiero, sino que afectarían también a las políticas fiscales y macroeconómicas del Estado español (tanto central como autonómico). (...)
Entre las respuestas a nuestro artículo, merece especial mención por su representatividad, la del programa económico de Catalunya Información (radio pública de la Generalitat de Catalunya, próxima a la coalición conservadora y liberal que gobierna Catalunya). En aquel programa de tintes conservadores se criticó nuestro artículo definiéndolo como exagerado (...)
Comienzo, pues, por indicar que aunque he recibido toda clase de insultos o epítetos a lo largo de mi larga vida profesional, el de “hiperbólico” es nuevo. (...)
Veamos, pues, si tal programa llevaba o no razón. Y analicemos si llamar “golpe de Estado” a lo que está ocurriendo en España es o no es un golpe de Estado.
Definamos inmediatamente qué quiere decir un golpe de Estado. Pues bien, tal definición incluye un proceso que interrumpe un Gobierno mediante la fuerza para sustituirlo por uno en el que las decisiones son tomadas por grupos fácticos nacionales y/o internacionales, que imponen sus decisiones con medidas represivas.
Tal fuerza no tiene por qué ser militar. No hay que asumir que todos los golpes de Estado suponen una intervención militar. Puede ser una fuerza financiera, económica, religiosa, o lo que fuere, y la represión no tiene por qué ser militar. Puede ser policial o político-mediático, prohibiendo o reduciendo de forma significativa la libertad de expresión. (...)
Los Gobiernos españoles (y de una manera muy acentuada el Gobierno Rajoy) y la Generalitat de Catalunya, gobernada por CiU, están imponiendo políticas que, tal como documentamos en el nuevo libro “Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP” (Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón) cuenta con el rechazo de la mayoría de la población.
Formalmente, sin embargo, podría aducirse (aunque con escasa credibilidad) que el Gobierno que llevaba a cabo tales políticas españolas implementaba por propia voluntad. Ahora bien, a partir del rescate, tal argumento ya es insostenible. No sólo en las áreas financieras, sino también en las áreas macroeconómica y fiscal, los que dictarán qué debe hacerse serán funcionarios de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional. (...)
En realidad, así lo han dicho y consta en sus declaraciones. El último informe de la Comisión Europea sobre España (que coincide con el último informe del FMI sobre nuestro país) lo deja muy claro: se exige la mayor profundización en la devaluación doméstica –que quiere decir bajar los salarios- y un mayor desmantelamiento del Estado del Bienestar, medidas todas ellas ampliamente rechazadas por la gran mayoría de la población. Todos estos hechos quedan bien definidos por la expresión “golpe de Estado”.
El hecho de que los intereses bancarios y las entidades empresariales europeas, centrados en el capital alemán, no hayan utilizado ejércitos no niega lo apropiado del término. ‘Hoy en España se hace lo que el Gobierno alemán impone y la Comisión Europea dispone, medidas que se toman en colaboración con el Gobierno español, que no tiene mandato para realizarlas’.
No hay duda de que el coste político de tal golpe para la legitimidad democrática del Estado español es enorme, situación que debería preocupar a todas las personas con sensibilidad democrática en nuestro país. (...)
Una consecuencia de ello es que el descenso del PP no va acompañado del aumento del apoyo popular al partido socialista. Un tanto parecido ocurre en Catalunya, donde la coalición conservadora-liberal no ha descendido como lo ha hecho el PP debido a su habilidad y astucia política de ocultar el conflicto de clases bajo el conflicto de naciones, atribuyendo la crisis de las cuentas de la Generalitat al “expolio” por parte de España, olvidándose de que, aunque tal supuesto “expolio” se eliminara, Catalunya continuaría con el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15, resultado de la escasa contribución al Estado de las clases sociales y grupos financieros y económicos que los financian, apoyan y sustentan al partido gobernante. (...)
Hoy la gran esperanza es la Izquierda Griega, que es la primera con posibilidades de gobernar que ha criticado de frente las políticas de austeridad. Es improbable que gane, resultado del enorme dominio anti democrático de los eurócratas en la política doméstica de Grecia, imponiendo un miedo a la población que puede producir, como ha ocurrido en el referéndum en Irlanda, apoyo a las medidas de austeridad, apoyo, en realidad, inexistente en aquel país. Pero, con su pérdida, se habrá perdido la posibilidad de hacer un cambio profundo en esta zona monetaria abriéndose un enorme interrogante sobre el futuro de la Eurozona y de la Unión Europea." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 14 de junio de 2012, en www.vnavarro.org, 14/06/2012)
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