"Todos los focos caen sobre el Reino de España y su sector bancario.
¿Después de Grecia, Irlanda y Portugal, los planes de rescate nos
persiguen o solamente es que estamos en medio de la corriente? Debemos
tener lucidez y reconocer que la crisis bancaria y financiera no está,
ni mucho menos, solucionada ni en Europa ni en Estados Unidos. Sus
repercusiones sobre el resto de la economía mundial y, en consecuencia,
sobre las condiciones de vida de las poblaciones perdurarán mucho
tiempo. (...)
El caso español es emblemático ya que demuestra que la crisis no tiene
su origen en la deuda pública generada por un Estado social demasiado
gastador. En 2007, en el momento en que la crisis estalló en Estados
Unidos y antes de que España fuera arrastrada, la deuda pública española
sólo representaba el 36 % del Producto Interior Bruto.
España era una
de las mejores alumnas de la zona euro con un nivel de endeudamiento
público netamente inferior al 60 % prescrito por el Tratado de
Maastricht, su saldo presupuestario era positivo (+1,9 % del PIB
mientras que Maastricht imponía un saldo negativo máximo del 3 %). La
deuda pública española representaba sólo el 18 % de la deuda total del
país.
Por consiguiente, no hay que buscar la responsabilidad en la deuda
pública puesto que la crisis que afecta a España ha sido directamente
provocada por el sector privado: el inmobiliario y el de crédito. (...)
En España, en mayo de 2012, Bankia, el tercer grupo bancario español en
términos de activos, pidió una ayuda pública de 19.000 millones de euros
(que se agregan a los 4.500 millones ya recibidos).(...)
Diferentes especialistas calculan que será necesaria una inyección de
entre 40.000 a 200.000 millones de euros para recapitalizar a los bancos
españoles.
El sector financiero privado español no está sólo en
esta causa. El grupo bancario franco-belga-luxemburgués Dexia rescatado
por segunda vez de la quiebra en octubre de 2011 reconoció una pérdida
de 11.000 millones de euros en el ejercicio de 2011 y todavía no el
problema no ha acabado: una vez más pidió ayuda a los poderes públicos
para recapitalizarse (al menos otros 10.000 millones de euros habrían
sido demandados).(...)
Entre los 800 bancos europeos que se endeudaron con el BCE por un billón
de euros (1 000 000 000 000 €), numerosas entidades (entre las que
están los bancos más grandes) tiene de nuevo problemas de liquidez o los
tendrán dentro de poco tiempo, y presionan al BCE para reproducir el
mismo tipo de operación con préstamos a tipos de interés bajos
(inferiores a la inflación) y por un plazo bastante largo.
Mientras
que toda la atención de la opinión pública está dirigida hacia la deuda
pública acumulada en los Estados, la fuente principal de la crisis está
constituida por el estado de los balances de los bancos privados (y de
las grades aseguradoras).
Acumularon enormes cantidades de deuda |2|,
con el fin de financiar las operaciones de alto riesgo que producen
pérdidas descomunales. Dichas pérdidas se originan a medida que los
contratos sobre productos estructurados y otros activos tóxicos llegan a
su vencimiento.
La lección que podemos sacar es que, ahora más
que nunca, es necesario reivindicar la expropiación de los bancos y su
transferencia al sector público bajo control ciudadano. Se debe rechazar
los costosos rescates que aumentan principalmente la deuda pública sin
resolver de manera duradera la crisis bancaria.
No sólo la expropiación
debe hacerse sin indemnizar a los grandes accionistas (pero sí a los
pequeños) sino que el coste del saneamiento de las cuentas de las
instituciones expropiadas debe ser recuperado mediante sus patrimonios
totales (ya que en general tienen patrimonios que van mucho más allá de
los bancos)." (Rebelión, 15,06/2012, 'El huracán llega a España prosiguiendo su acción devastadora',Eric Toussaint,CADTM)
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