"Desde el verano de 2011, un llamado nacional
“Para realizar
una auditoría ciudadana sobre la deuda pública”
convocado por veintinueve asociaciones, organizaciones no
gubernamentales (ONG) y sindicatos (apoyadas por diferentes partidos
políticos ha sido firmado por casi sesenta mil personas.(...)
Ahora bien en el seno de los CAC ( Comités para la Auditoría
Ciudadana) las cosas se aclaran porque los ciudadanos comienzan a realizar
ciertos descubrimientos:
-¿Cómo? ¿Los gastos
franceses no habrían aumentado desde hace 20 años como porcentaje de la
producción de riqueza total? Por el contrario habrían bajado un poco pasando
del 24% del Producto Interno Bruto (PBI)
de mediados de los años 80 al 22% en los años 2000? ¿Está usted seguro?
- Usted dice que los ingresos del Estado se han reducido en
el período cuatro puntos del PBI, es
decir del 22% al 18%. “Ellos” escogieron
privar de ingresos al Estado.
- Los regalos fiscales realizados durante el transcurso de
los años 2000, ¿representan realmente una pérdida de ganancias de 100 mil
millones de euros por año?
- ¿Por qué numerosos e importantes países del mundo como los
EE.UU y el Reino Unido disponen de Bancos Centrales que les prestan
directamente a los estados con tasas próximas a cero y no nosotros?
- Si el Banco central Europeo (BCE) hubiera aceptado
realizar directamente préstamos a los países de la zona euro como lo hace con
los demás bancos, es decir al 1%, nadie se hallaría ahora enfrentado a una
deuda considerada “insoportable” y esa es la realidad.
- ¿Se podría rechazar el pago de una deuda pública que se ha
contraído? ¿Pero es que ya se ha hecho?
Un tema reiterado en todas las reuniones, las respuestas –
todas positivas – circulan en red.(...)
algunos quizz “los
acreedores son: 1/ los bancos. 2/ las compañías de seguros, 3/ los emires del
petróleo, 4/ no se sabe; (...)
Mucho más pragmáticos que teóricos los debates locales
exponen una hipótesis bastante “keynesiana” según la cual una parte de la deuda
pública francesas sea probablemente
legítima bajo reserva de inventario-Pero solo una parte.
Tanto en Francia como
en el extranjero ( en Bélgica, en Alemania en varios países del sur de Europa),
los grupos argumentan por el contrario
que la idea de ilegitimidad se apoya en tres argumentos en los que cada uno de
ellos sería suficiente para justificar el uso de ese término, en su acepción
corriente. “Lo que no está conforme a derecho, a la equidad, en el plano moral,
intelectual o material”.
El primer argumento se refiere a la injusticia de las
decisiones que han causado la deuda: contribuciones fiscales clasistas, nichos
para ricos, aumento de las desigualdades…El segundo se refiere a decisiones que
no responden al interés general: confiar las deudas públicas a los mercados, es
decir a los especuladores.
El tercero
implica las decisiones tomadas a la vez “sobre las espaldas” y “a espaldas" de los pueblos: sobre las espaldas
por hacer pagar la crisis a a aquellos que en modo alguno están ligados a un
exceso de endeudamiento: a sus espaldas, debido al déficit de democracia y al
manejo de la información por parte de la oligarquía neoliberal.
Los comités han preferido no avanzar en la cuantificación
de la parte ilegítima de la deuda. Calificar (como ilegítimas) las decisiones y
las políticas, deducir que una parte de la deuda deriva de políticas “de clase”
es una cosa.
Cuantificar “lo que los pueblos no deberían reembolsar” es otra cosa. Parece prematuro en la medida en
que es necesario seguir investigando
sobre la idea de legitimidad, antes de proponer ese curso, que dependerá de la
relación de fuerzas." (Rebelión, 15/06/2012, 'La deuda, ¿qué deuda?',Jean Gadrey,Le Monde Diplomatique)
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