"Los muros invisibles que hablan de una Europa “A” y una Europa “B”
siguen cundiendo a través del costo que tiene el dinero para estos
países. Así como Alemania, Holanda, Finlandia, Suiza, Dinamarca y
recientemente Austria, forman parte de ese selecto grupo de países
europeos que ofrecen intereses negativos por su deuda a dos años,
otros países como España e Italia han visto aumentar a niveles sin
precedentes el costo de su deuda desde la existencia de la moneda única.
Esto supone que mientras los inversores están dispuestos a asumir
pérdidas a cambio de la seguridad de depositar su dinero en países como
Austria o Alemania, son reticentes a colocar dinero en los países
estigmatizados con la deuda. Una prueba de ello es la fuga de capitales que viven las arcas españolas.
En la subasta de hoy, como reseña El Economista,
España colocó 1.359 millones de euros a dos años con un interés 20%
superior al de la última subasta (5,204% versus el 4,335%) ; 1.074
millones de euros a cinco años a una rentabilidad del 6,459% (versus el
6,072% de hace un mes); 547 millones a 7 años con un interés de 6,701%
(versus de 4,832% de febrero), empujando a la prima de riesgo sobre los 581 puntos y a la rentabilidad a 10 años sobre el 7%.
Esto da cuenta de la dura encrucijada que vive la economía española y
con medidas del gobierno que no logran restituir la confianza.
En esta Europa de países “A” y “B” (o Norte y Sur), los inversores
pagan por el privilegio de prestar a los países del norte, mientras la
crisis golpea con toda su furia a los países del sur. A la inversa de
España o Italia, Alemania subastó 5 millones de euros a dos años con una
tasa de interés promedio de 0,055 por ciento.
Los inversionistas ven
los bonos de Alemania como un refugio seguro ante la turbulencia que
viven los países del sur. Con un costo de deuda cercano a cero, es muy
lógico que los países del norte tengan sus cuentas ordenadas y saquen
músculo con la crisis.
A la inversa, países como España, Italia, Grecia, Portugal e
Irlanda, luchan en forma desesperada por conseguir dinero a precios
razonables, mientras los intereses suben sin tregua ante la total
indiferencia de los líderes europeos y del Banco Central Europeo, que se
niega a ser prestamista de última instancia de los gobiernos, pese a
que ha tenido gran generosidad con la banca privada.
Países como Francia y Bélgica, también pagan intereses mínimos
históricos del 0,043% y del 0,121% por sus respectivos bonos a dos años.
El país galo ha llegado a colocar deuda con rentabilidades negativas en
emisiones a corto plazo.
Por el contrario, el interés de la deuda
española sigue en ascenso y los elevados costos pagados hoy ofrecen una
panorámica muy nítida sobre lo mal que están las cosas. Y las medidas
del gobierno no apuntan a superar los problemas, sino más bien a
profundizarlos." (El blog salmón, 19/07/2012)
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