"Pero es impensable que los actuales dirigentes europeos vayan a
embarcarse en esos cambios. Apegados a su economía neoliberal,
continuarán con la austeridad, la privatización y la liberalización. Los
mercados financieros lo han detectado y se están preparando para el
desastre.
Es probable que el desastre tenga su comienzo en Grecia. El país se
encuentra en medio de una depresión sin precedentes, creada en buena
medida en Bruselas. En 2012, es probable que la producción se contraiga
entre un 7% y un 9%, sumado al 14% aproximadamente registrado entre
2008-11. No es de sorprender que el programa de rescate esté nuevamente
fallando en sus objetivos, pues la recesión ha reducido los ingresos
fiscales.
Sin embargo, la UE sigue insistiendo en que el país debería ceñirse al
fallido programa imponiendo ingentes recortes del gasto público entre
2012 y 2014. El objetivo consiste en alcanzar un superávit primario a la
mayor brevedad. Si se realizan los recortes y se materializa un
desplome global, la economía griega se contraerá implacablemente en
2013, hasta en un 10%, lo que supondría una catástrofe económica y
social, sobre todo considerando que el desempleo está ya en un 23%,
incluyendo un 52% en el caso de los jóvenes.
El actual gobierno griego, formado por los partidos del sistema, Nueva
Democracia y Pasok, con el añadido de los ardientes europeístas de
Dimar, es incapaz de habérselas con la crisis. Ganaron las elecciones de
junio jugando con los temores de la clase media de una vuelta al dracma
y la pérdida de sus ahorros.
También prometieron cínicamente renegociar las condiciones del rescate
sabiendo perfectamente que la renegociación era imposible mientras se
aceptase el marco del rescate. En la práctica, están a punto de imponer
los recortes presupuestarios impuestos por la UE, mientras liberalizan
las profesiones menos accesibles y venden activos públicos con la
ridícula esperanza de impulsar el crecimiento.
No es probable que este gobierno sobreviva durante demasiado tiempo. A
medida que la depresión empeore entre los próximos seis meses y un año,
Grecia se verá enfrentada a la imposibilidad de ceñirse a las medidas
políticas de rescate.
Esta vez es probable que la decisión sea concluyente, con profundas
implicaciones para la élite gobernante que llevó al país a la UME
encomendándose a la providencia. Las élites lo contemplan hoy con horror
mientras su estrategia se viene abajo, y son incapaces de idear una
senda alternativa.
Pero no es probable que Grecia decida suicidarse: en algún momento
suspenderá el pago de sus deudas y saldrá de la UME. Habrá entonces un
gobierno verdaderamente nuevo, formado acaso por la izquierda, que
navegará entre el caos y pilotará la reconstrucción de la economía y la
sociedad. Y una vez que Grecia haya dado ese paso, comenzará
probablemente el desmembramiento a conciencia de la UME." (Jaque al neoliberalismo, 29/07/2012, Costas Lapavitsas, Sin Permiso)
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