"El banco internacional HSBC
permitió durante años que criminales de todo el mundo emplearan sus
servicios para lavar dinero procedente del narcotráfico o destinado a
financiar operaciones terroristas, según un informe presentado ayer en
el Senado de Estados Unidos. (...)
“HSBC empleó su banco en EE UU como una puerta de entrada al sistema financiero norteamericano, de modo que filiales suyas en todo el mundo ofrecieron servicios en dólares a sus clientes, mientras ignoraban y se saltaban las regulaciones bancarias de EE UU” (...)
El informe del Senado de EE UU se centra especialmente en las relaciones entre la filiales mexicana y norteamericana de HSBC, a las que acusa de permitir el lavado de dinero del narcotráfico. Desde México, el banco envió miles de millones de dólares en metálico, por carretera o avión, a EE UU. Por ejemplo, sólo en 2008 realizó envíos por un monto total de 4.000 millones de dólares. (...)
A la filial mexicana del banco, el informe la acusa de “abrir cuentas para clientes de alto riesgo, incluidas las casas de cambio de Mexico, y otros servicios y negocios que ofrecían dinero norteamericano, como la Casa de Cambio de Puebla y Sigue Corporation, de quienes diversas investigaciones judiciales posteriores han demostrado que lavaron fondos de la venta ilegal de droga en EE UU”.
Los legisladores norteamericanos acusan a los directivos de HSBC en México y EE UU de saber que sus operaciones transnacionales no eran limpias. El informe llega a citar un mensaje redactado en 2007 para su difusión interna por John Root, un ejecutivo encargado de velar del cumplimiento de las normas bancarias en América Latina, quien ironizó de este modo sobre la laxitud en el respeto a las normativas gubernamentales:
“¿Qué es esto, la Escuela Bancaria de las Bajas Expectativas? ¡No hemos ido a la cárcel! ¡Sólo hemos firmado un acuerdo extrajudicial con la Fed [la Reserva Federal de EE UU] por 10 millones de dólares!”.
El informe acusa también a HSBC de hacer negocios con la principal institución financiera de Arabia Saudí, Al Rajhi Bank, a la que EE UU relaciona con diversos grupos terroristas islámicos.
“Después de los ataques terroristas del 11-S en 2001, aparecieron numerosas pistas de que Al Rajhi Bank y algunos de sus dueños estaban relacionados con organizaciones financieras asociadas con el terrorismo, entre ellas había pruebas de que el principal fundador del banco fue uno de los primeros patronos de Al Qaeda”, dice el informe.
“En 2005, HSBC ordenó a nivel interno que todas sus filiales cortaran lazos con Al Rajhi Bank, pero cambiaron de opinión cuatro meses después, anunciando que debería ser cada filial la que tomara esa decisión. La filial de HSBC en Oriente Próximo siguió haciendo negocios con ese banco”, añade el documento. (...)
“HSBC empleó su banco en EE UU como una puerta de entrada al sistema financiero norteamericano, de modo que filiales suyas en todo el mundo ofrecieron servicios en dólares a sus clientes, mientras ignoraban y se saltaban las regulaciones bancarias de EE UU” (...)
El informe del Senado de EE UU se centra especialmente en las relaciones entre la filiales mexicana y norteamericana de HSBC, a las que acusa de permitir el lavado de dinero del narcotráfico. Desde México, el banco envió miles de millones de dólares en metálico, por carretera o avión, a EE UU. Por ejemplo, sólo en 2008 realizó envíos por un monto total de 4.000 millones de dólares. (...)
A la filial mexicana del banco, el informe la acusa de “abrir cuentas para clientes de alto riesgo, incluidas las casas de cambio de Mexico, y otros servicios y negocios que ofrecían dinero norteamericano, como la Casa de Cambio de Puebla y Sigue Corporation, de quienes diversas investigaciones judiciales posteriores han demostrado que lavaron fondos de la venta ilegal de droga en EE UU”.
Los legisladores norteamericanos acusan a los directivos de HSBC en México y EE UU de saber que sus operaciones transnacionales no eran limpias. El informe llega a citar un mensaje redactado en 2007 para su difusión interna por John Root, un ejecutivo encargado de velar del cumplimiento de las normas bancarias en América Latina, quien ironizó de este modo sobre la laxitud en el respeto a las normativas gubernamentales:
“¿Qué es esto, la Escuela Bancaria de las Bajas Expectativas? ¡No hemos ido a la cárcel! ¡Sólo hemos firmado un acuerdo extrajudicial con la Fed [la Reserva Federal de EE UU] por 10 millones de dólares!”.
El informe acusa también a HSBC de hacer negocios con la principal institución financiera de Arabia Saudí, Al Rajhi Bank, a la que EE UU relaciona con diversos grupos terroristas islámicos.
“Después de los ataques terroristas del 11-S en 2001, aparecieron numerosas pistas de que Al Rajhi Bank y algunos de sus dueños estaban relacionados con organizaciones financieras asociadas con el terrorismo, entre ellas había pruebas de que el principal fundador del banco fue uno de los primeros patronos de Al Qaeda”, dice el informe.
“En 2005, HSBC ordenó a nivel interno que todas sus filiales cortaran lazos con Al Rajhi Bank, pero cambiaron de opinión cuatro meses después, anunciando que debería ser cada filial la que tomara esa decisión. La filial de HSBC en Oriente Próximo siguió haciendo negocios con ese banco”, añade el documento. (...)
Diversas filiales de HSBC sortearon la prohibición gubernamental de EE UU de hacer negocios con determinados clientes de Irán, borrando los registros que reflejaban de dónde procedía el dinero.
Una auditoría interna demostró que entre 2001 y 2007 hubo 28.000 transacciones bancarias de esa índole. El subcomité del Senado de EE UU que investigó al banco calificó esas operaciones de “pagos encubiertos”. (El País, 17/07/2012)
"Mientras el segundo mayor banco del Reino Unido se encuentra acosado por la investigación de la Tasa Libor, el primer banco de ese país se encuentra asediado por un escándalo criminal que involucra el lavado de dinero de organizaciones vinculadas a las drogas y el terrorismo.
La investigación realizada en Estados Unidos durante un año y
encabezada por el senador Carl Levin, constata que durante ocho años se
blanquearon más de 15 mil millones de dólares de dineros procedentes de
Rusia, Irán, Arabia Saudita o los cárteles mexicanos de la droga.
Para Carl Levin, las pruebas contra HSBC merecen una multa mínima de mil millones de dólares,
por la forma en que dio acceso al sistema financiero de Estados Unidos a
organizaciones criminales de alto riesgo y peligrosidad. El senador
Levin encabezó las investigaciones contra Goldman Sachs y es uno de los pocos que ha acusado de incompetencia a las agencias de calificación
en su nula anticipación de la crisis.
Levin se ha especializado desde
el 2008 en desentrañar los fraudes y las estafas de la banca, que hasta
esa época eran perfectamente permitidas como demuestra este nuevo
escándalo de HSBC (también está involucrado en la manipulación de la tasa Libor).
Según el Senador Carl Levin, presidente del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de Estados Unidos: “fue la penetrante cultura contaminada de HSBC
durante años, la que llevó a revelar que entre los años 2006 y 2009 las
operaciones de reconocidos carteles mexicanos y rusos de alto riesgo
movilizaron más de 15.000 millones de dólares”. (Puede revisar el informe de 340 páginas en el sitio web de Carl Levin).
Este informe constata que los ejecutivos de HSBC en México no hicieron ninguna investigación para descubrir el origen de ese dinero, pese
a que tanto las autoridades mexicanas como estadounidenses advirtieron
que esa cantidad de dinero sólo podría estar vinculada a operaciones
ilícitas. Así lo hicieron ver entre 2007 y 2008 los reguladores mexicanos como indica esta información de Reuters, pero el banco no se dio por aludido y prosiguió en su imprudente y laxo comportamiento.
Este nuevo escándalo de un banco británico plantea un gran problema
para el Gobierno de David Cameron, dado que el hombre que estuvo a la
cabeza de HSBC en todo ese período fue Stephen
Green, quien ahora es ministro de la Coalición para la Inversión y el
Comercio del gobierno inglés. Green fue nombrado ejecutivo jefe de HSBC
el año 2003 y se convirtió en presidente ejecutivo del grupo tres años
más tarde.
Como hemos visto en otros lugares, Greene dejó su cargo en el
banco el año 2010 para unirse a la coalición del gobierno de Cameron
como ministro en la Cámara de los Lores. Su sucesor en HSBC,
Stuart Gulliver, respondió a las acusaciones del Senado de Estados
Unidos señalando que entre 2004 y 2010 los controles del banco contra el
lavado de dinero “deberían haber sido más duros y eficaces y que la
conducta laxa que existió en ese período es inaceptable”. Estas palabras
han dejado en muy mal pie a su antecesor.
La investigación del Senador Carl Levin ha acusado valientemente a HSBC de “abrir las puertas del sistema financiero a terroristas, narcotraficantes y operaciones de lavado de dinero”,
dado que organizaciones criminales de Rusia, Irán, Arabia Saudita y
Bangladesh movieron miles de millones de dólares de dinero sospechoso en
Estados Unidos sin los controles adecuados.
Se trata de un escándalo
que demuestra un nivel de corrupción e insanía diferente al de Barclays o
los otros que manipularon la tasa Libor, pero que da cuenta clara de la corrupción generalizada que impera en el sistema financiero.
En un momento en que el sector financiero se encuentra en la mira
por la manipulación de las tasas de interés y las operaciones de alto
riesgo que llevaron a la crisis que estalló el año 2008, este nuevo
escándalo viene a demostrar la laxitud y falta de control que impera en
el sistema financiero y la debilidad de sus mecanismos de regulación
que, ni siquiera cuando mínimamente existen, son objeto de consideración
por los altos cargos.
Como señalan los reguladores de México y Estados
Unidos, HSBC incumplió los procedimientos y
ayer el banco se apresuró a pedir disculpas y asegurar que “mejorará sus
procedimientos de control en el futuro”. ¿Podremos creerle…?" (El blog salmón, 18/07/2012)
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